Un grupo de amigos que tienen como punto de encuentro el bar La Churrería, en Nueva Segovia, volvieron a reunirse ayer en torno a la tradicional matanza del cerdo, una mañana de convivencia por la que se pasaron numerosos vecinos del populoso barrio segoviano.
Según explicaban los organizadores, mientras preparaban todo para la fiesta, la iniciativa surgió hace ya tres años, cuando un grupo de clientes de este bar, ubicado en la avenida Vicente Aleixandre, pensó en recuperar la tradición de la matanza como excusa para reunirse y pasar una mañana agradable.
Son este grupo de amigos, con la colaboración de los propietarios de La Churrería, los que sufragan la compra de un cerdo entero, sacrificado y destazado en el matadero, y que ayer consumieron a la plancha, a lo largo de la mañana, varios centenares de personas que pasaron por el establecimiento.
Entre los segovianos que no se quisieron perder la cita el alcalde de la ciudad, Pedro Arahuetes, que acudió a degustar las viandas acompañado por varios concejales del equipo de Gobierno, como la edil de Participación Ciudadana, Blanca Valverde, y la concejala de Medio Ambiente y Protección Civil, Paloma Maroto.
