El Colegio de Arquitectos de Segovia estima que más de un 30 por ciento de las viviendas de Segovia sufre fugas energéticas por carecer de adecuadas medidas de aislamiento térmico. Los mayores focos de pérdidas se concentran en barrios más populosos de la ciudad, como el Palo Mirasierra, La Albuera, San José o parte de San Millán, donde coincide el hecho de que hay bloques construidos hace más de 35 años e incluso, en algunas zonas, edificios que superan los 40 años de antigüedad.
El presidente de los arquitectos, Juan Antonio Miranda Herrero, que expuso ayer estos datos, indicó que más de 3.000 viviendas de la ciudad se construyeron antes del año 1997 cuando se dictó el Real Decreto 2429/1979, de 6 de julio, por el que se aprueba la Norma Básica de la Edificación NBE CT-79 “Condiciones térmicas de los edificios”. Hasta entonces la aplicación de medidas de aislamientos no era obligatoria, y por ello muchos inmuebles son una fuente de derroche de calefacción y de gasto abusivo de combustible. A esta situación se suman normativas europeas y ya también españolas más recientes que requieren la obligatoriedad de abordar rehabilitaciones en los edificios residenciales que tengan en cuenta cuestiones de eficiencia energética, para poder alcanzar un certificado que así lo acredite.
Para los arquitectos el desarrollo de las obras de adaptación de los inmuebles a las actuales exigencias puede ser una veta importante de trabajo para el sector de la construcción que “sigue estancado y sin síntomas de recuperación”, según señaló Miranda. Pero Miranda defiende que también son unas medidas de contención del gasto que a medio plazo resultan un ahorro para la economía familiar y para la sociedad, así como una mejora para el medio ambiente. Sin embargo, los arquitectos detectan cierta resistencia por parte de las comunidades de vecinos y propietarios que perciben el certificado de eficiencia energética como un “impuesto más” que tienen que pagar. En este sentido, el presidente del Colegio de Arquitectos se muestra partidario de que las administraciones públicas lleven a cabo “una especie de plan RENOVE”, que bien a través de créditos blandos o bien mediante subvenciones directas ayude a los propietarios a invertir en mejora energética y “pongamos el abrigo a las viviendas de Segovia”.
