El que hasta esta temporada ha sido técnico del Unami, Tito Domingo, deja el banquillo del Unami después de más de una década como máximo responsable del funcionamiento del primer equipo de fútbol del conjunto de cantera segoviano. El míster hace balance de la última temporada y de su etapa como entrenador y contesta a las preguntas que le plantea esta redacción.
-¿Qué valoración hace de esta temporada?
-Las sensaciones de la temporada son muy positivas si valoramos todo. Quedar lo más arriba posible era el objetivo y según se ha ido desarrollando la temporada, el tercer puesto ha sido espectacular. Partimos de la base de que no teníamos un equipo filial, con los problemas que tuvimos a principio de temporada con Adrián y Rodero, que no pudieron jugar y por tanto son dos jugadores menos, unido a la lesión de Kike Maroto, que acentuó las bajas en defensa, se pusieron las cosas difíciles. Luego ha habido falta de continuidad de muchos jugadores a la hora de entrenar, no teníamos un mínimo disponible de jugadores para hacer entrenamientos de calidad, y no teníamos un soporte de filial, y para el cuerpo técnico y para mí el resultado ha sido casi impensable. Ha habido semanas que entrenamos dos días a la semana y asistían 7 u 8 jugadores, pero acabamos muy contentos con el resultado.
-¿Con algo más de regularidad se podría estar hablando del ascenso?
-Hemos quedado terceros con un año un poco irregular, teniendo pocos jugadores para entrenar y sin filial… Si son 2 o 3 días de entrenamiento a la semana y te van 7 u 8 jugadores, es difícil trabajar bien los partidos. La competitividad del vestuario por ganarse un puesto, no ha existido y por tanto esa regularidad que ha faltado, ha complicado mucho poner la guinda al pastel con el ascenso.
-Viendo el nivel que han mostrado los equipos de arriba ¿Era demasiado ambicioso el objetivo de ascender?
-No, que va, sabíamos que la competición iba a ser dura, y el San José es el único equipo que se nos ha resistido algo más pero a los otros equipos de arriba, por ejemplo al Salas, le hemos ganado y empatado, a La Granja, empatamos en casa y ganamos fuera, el Ávila no fue capaz de ganarnos en ninguno de los dos partidos, incluso en uno de ellos jugando con uno menos durante unos 20 minutos y la verdad es que creo que no era demasiado ambicioso, si hubiéramos mantenido una línea, ya no digo buena, si no normal, en cuanto a los entrenamientos, podríamos haber ascendido. Al final nuestros fallos han venido en partidos contra equipos de la zona baja de la tabla, como con El Espinar-San Rafael, en cuyo campo nos dejamos dos puntos, con el Lermeño también empatamos y las derrotas con el Bosco de Arévalo y La Arandina, son los partidos que nos han impedido luchar por el ascenso.
-¿Cuantas temporadas ha sido entrenador del Unami?
-No las he contado, pero muchas (risas). El nombre de este club es el de Unami (procedente de ‘Unión de Amigos’), porque hace ya muchos años, con un equipo de juveniles al que entrené, querían seguir jugando e insistieron en que hiciéramos un equipo. Finalmente dimos el paso, lo formamos, no se me olvidará en la vida, que el primer partido que jugamos fue en Segunda Provincial, jugamos en La Granja y fuimos 10 jugadores y nos ganó el equipo B de La Granja 6-1 y ese mismo año ascendimos a Primera Provincial y al año siguiente subimos a Regional Preferente. Estuvimos entre 6 y 8 años en preferente, más los dos años en Tercera, y más otros dos años de preferente, quiere decir que he estado al menos 12 años en el Unami, creamos el equipo desde abajo los chavales que venían del juvenil y yo y hasta el día de hoy. Gracias a ellos me he ido formando y he ido creciendo junto al equipo, hasta que le he llegado a ver en Tercera División.
-¿Por qué deja el Unami?
-Son ya muchos años, 12 años, en los que no todo son alegrías, también hay dificultades, como una temporada que estuvimos a punto de descender de Preferente, el año del descenso de Tercera y todo no son cosas buenas y este año tal vez haya sido un poco más difícil que otros y ha sido la gota que colma el vaso. Ha habido momentos de la temporada en los que me he sentido un poco desprotegido con el tema de la plantilla, con la inquietud y las ganas de estar lo más arriba posible. Que vengan chavales a entrenar y luego hacerles entender que no podían jugar en el partido, teniendo la plantilla mermada para entrenar ha sido muy, muy complicado. Todo suma, no me he sentido arropado en otros aspectos. Es un cúmulo de cosas. Además creo que después de haberlo hecho todo, y pienso que lo he hecho bien, creo que llega el momento de dedicarse a otras cosas, le he puesto mucho esfuerzo a esto y la familia es la que al final lo siente y es la que lo paga, creo que es momento de prestarle la atención que se merece.
-¿Tiene algún proyecto deportivo entre manos?
-En petit comité sí me han comentado algunas cosillas, pero yo no he querido hablar. Unami también quiere que siga, pero si dejo de entrenar es para desconectar, y no quiero tener mucha relación con temas que sean de entrenamientos. Mataré el gusanillo entrenando a un equipo del Claret, en el que juega mi hijo, de prebenjamines. Ayudaré al Unami en cualquier cuestión, a otros equipos igual, pero por ahora, no es que no se me hayan planteado proyectos, pero he preferido desvincularme. Sí que me gustaría, ahora que voy a tener más tiempo, aprovecharlo para seguir aprendiendo y formarme en temas deportivos durante la temporada.