La XXXIII Marcha Popular de Apadefim quedará grabada con letras de oro en la memoria de logros de este colectivo que desde hace cincuenta años trabaja por la integración social y laboral de las personas con discapacidad intelectual.
Una temperatura ideal para caminar al aire libre, el trabajo de organización de más de 130 personas, profesionales y voluntarios, y la buena disposición de los segovianos a sumarse a causas solidarias hicieron que la marcha de la Asociación Provincial de Padres de Deficientes Físicos, Intelectuales y Mentales (Apadefim) resultara ayer un éxito, que dejó levantada la barrera de los 2.500 participantes para próximas ediciones. Y es que los segovianos llegados desde distintos puntos de la provincia, quisieron unirse a la celebración del cincuenta aniversario de la asociación y demostrar que quieren seguir caminando junto a ella para conseguir una mayor integración y atención de los discapacitados intelectuales en todos los ámbitos y en todo su ciclo vital.
Cuando aún seguían entrando caminantes por línea de meta, dos horas después de que se diera la salida en el Azoguejo, el presidente de Apadefim, Antonio Tapias Domínguez, anunciaba que se había rebasado la cifra de 2.500 carnés sellados. “Es la primera vez que se supera esta cifra y aún no hemos terminado de hacer el recuento, pero para nosotros estos es un récord de amistad con los segovianos”, indicaba Tapias Domínguez en la alameda de La Fuencisla, donde finalizó el recorrido de algo más de 9 kilómetros. Tapias Domínguez recordó que el verdadero significado de esta actividad es que es los usuarios de Apadefim se sienten “arropados y acogidos por la ciudadanía”.
Minutos antes de la salida, la plaza del Azoguejo estaba llena de personas que portaban la camiseta azul que identificaba la trigésimo tercera edición que llevaba el lema “La energía de tus pasos”. Fue el momento del encuentro y del saludo entre los fieles a la prueba solidaria. Grupos familiares con representantes de varias generaciones; caminantes que se vincularon a esta actividad siendo niños, caminando de la manos de sus padres y ahora ya adultos incorporan a sus hijos a la cadena solidaria; los fans incondicionales de la marcha, que coleccionan carnés de todas las ediciones a las que han acudido; miembros de la Fundación Personas, a la que pertenece Apadefim, y, por supuesto, distintos representantes institucionales, de asociaciones y de los agentes sociales, así como políticos.
A las diez de la mañana, la multitud de caminantes llenaba la avenida de Fernández Ladreda e iniciaba el recorrido precedida por aquellos participantes que decidieron realizar la marcha en bicicleta o corriendo con cronómetro en mano. El sol acompañó el paseo en el que se fueron sucediendo las conversaciones de los marchadores. El ritmo de la marcha se fue acomodando a las exigencias del terreno, cuyas características permiten un recorrido amable. Pese a ello, el avituallamiento líquido ofrecido en el punto de control intermedio situado frente al IES “La Albuera” fue agradecido por la mayoría de caminantes para reponer fuerzas tras atravesar el barrio de Nueva Segovia.
La marcha descendió después por la avenida de Padre Claret y la calle San Gabriel para, a través del barrio de San Lorenzo, incorporarse por el Camino de la Presa al denominado «cinturón verde» de la capital por donde transcurrió el último tramo de la ruta.
Música y regalos en la meta
La llegada fue ubicada en la alameda situada junto al santuario de la Virgen de la Fuencisla, donde todos los participantes fueron agasajados con el avituallamiento, a base de bocadillos y refrescos, y recibidos con animación musical. Además pudieron participar en una sesión de aerobox, a cargo del gimnasio Crossfit del polideportivo de Palazuelos de Eresma, los más pequeños también disfrutar de castillos hinchables, y todos los marchadores de un sorteo de regalos, donados por empresas segovianas.
Apadefim también instaló en la explanada una caseta con diversos productos ‘Handicap’, para la recaudación de fondos mediante su venta.