Parece que cada año cuesta más mantener la calma durante el Black Friday y en los días previos a este, con todas las ofertas llegando en masa y con las marcas que más nos gustan hablando continuamente de ello. Y es que estas últimas han encontrado en el FOMO, el ya conocidísimo término que significa Fear Of Missing Out o el miedo a perderse algo, una de las mejores herramientas para hacer que dejemos de ser consumidores racionales y nos dejemos llevar por lo emocional, lo impulsivo y lo urgente, toda una estrategia psicológica que juega directamente con nuestra percepción de escasez y ese amor a quedarnos sin algo que parece merecer los euros que nos dejamos.
Lo que ocurre en el Black Friday es sencillo de explicar, aunque difícil de gestionar cuando estamos frente a la pantalla o dentro de una tienda. Y es que los comercios llevan semanas preparando ofertas temporales, relojes en cuenta atrás y avisos de “últimas unidades”, precisamente para provocar esa sensación de urgencia que nos empuja a comprar más rápido de lo que lo haríamos en condiciones normales, algo que, para nuestra desgracia, funciona. Según diferentes estudios, casi seis de cada diez consumidores toman decisiones apresuradas en estas fechas, aprovechando las marcas de esta manera el Black Friday para disparar sus ventas año tras año.
El Black Friday como el escenario perfecto para activar el FOMO
Lo curioso es que el Black Friday ha pasado de ser un día en concreto a convertirse en un periodo que dura prácticamente todo el mes de noviembre, ya que las marcas saben que cuanto más se prolonga el ambiente de descuentos, mayor es el número de personas dispuestas a adelantar compras de Navidad, cambiar el móvil o darse ese capricho que llevan posponiendo desde hace meses.
Ese adelanto del consumo también tiene un efecto social muy marcado, y es que cuando vemos a nuestros amigos, familiares o incluso influencers que ya han empezado a comprar esas “ofertas increíbles”, el FOMO aparece sin que nos demos cuenta. Esto no es solo una teoría, sino que los datos respaldan este fenómeno, ya que según la Asociación Española de Consumidores, el 84 % de las personas encuestadas afirma que tiene previsto comprar durante estas fechas.
Las estrategias que usan las marcas para hacer que compres más en el Black Friday
Las marcas han aprendido a perfeccionar el arte de crear urgencia, y en el Black Friday encontramos tres estrategias que se repiten constantemente:
- Todas las ofertas tienen límite de tiempo, y esto no es algo que se sepa por arte de magia, sino porque te lo repiten constantemente con cronómetros en la pantalla o con mensajes del tipo “solo hoy”.
- Aparte de esa urgencia que convierte al tiempo en nuestro enemigo, también se puede ver un mensaje que se repite hasta la saciedad, y es el de “últimas unidades disponibles”, el cual sirve para crear una especie de competencia invisible con otros compradores.
- Las rebajas escalonadas, también es otro de los trucos que usan muchas tiendas, las cuales lanzan descuentos en oleadas, de forma que si no entras a primera hora puedes perder “la mejor oferta”.
Todo esto activa mecanismos psicológicos muy potentes, relacionados con la dopamina y el sistema de recompensa, que provocan esa pequeña euforia que sentimos cuando creemos haber encontrado un chollo durante el Black Friday.
Cómo evitar caer en compras impulsivas durante el Black Friday
Aunque el Black Friday puede ser una buena oportunidad para comprar algo que realmente necesitamos, los expertos recomiendan tomárselo con calma con las siguientes pautas:
- Hacer una lista previa de lo que de verdad necesitamos.
- Revisar precios unos días antes para detectar posibles subidas artificiales.
- Establecer un presupuesto cerrado y evitar desviarse “porque es una ganga”.
- Comparar entre varias tiendas antes de comprar.
