El director general del Servicio de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, aseguró hace unos días durante la presentación de los datos de la Central de Balances del organismo regulador, que la economía española se encuentra en una «encrucijada» con un panorama «adverso» y creyó conveniente realizar más ajustes, así como una nueva reforma laboral más profunda.
Malo de Molina anunció que el beneficio de las empresas no financieras cayó un 27,4% hasta septiembre de 2011 en relación al mismo período del año anterior y confirmó el impacto de la prolongada crisis económica sobre los resultados de las compañías. Este dato contrasta con las ganancias obtenidas en los nueve primeros meses de 2010 en tasa interanual, tiempo en el que arrojó un crecimiento del 5,2%.
El panorama de recortes continúa siendo exigente para las firmas nacionales, cuya recuperación futura debe asentarse en la mejora de la competitividad para recuperar los mercados externos y en ampliar su capacidad de venta en una situación de debilidad de la demanda, señaló el experto.
Asimismo, las compañías deberán centrarse en aumentar su capacidad de generación de recursos de manera interna para hacer compatible la necesaria reducción de los niveles de endeudamiento, defendió el responsable.
El Valor Añadido Bruto creció un 0,5% hasta septiembre, y por sectores experimentó crecimientos en el industrial (+2,4%), gracias al fuerte dinamismo de las exportaciones, y en el energético (+0,7%), frente a los retrocesos en alimentación, bebidas y tabaco (-9,7%), y en productos informáticos y electrónicos (-6,3%).
El resultado bruto de explotación se redujo un 1,4% y se estableció por debajo de los niveles que marcaba antes del estallido de la crisis, mientras que el resultado ordinario neto experimentó un descenso del 2,9%, entre otros factores por el incremento del 10,3% de los gastos financieros debido al impacto de los tipos de interés.
Las empresas están «sometidas» a la presión financiera de los mercados internacionales y, además, sufren un descenso de la facturación, explicó el financiero, si bien agregó que los ingresos financieros aumentaron un 19,1% porque continúan creciendo los dividendos de las empresas, sobre todo de las filiales en el exterior, y se aprecia el impacto positivo, en este caso, de los tipos de interés.
En los nueve primeros meses del año también se registró un notable descenso de los resultados por enajenaciones de activos en comparación con los importes de hace un año, a lo que hay que añadirle una fuerte disminución de la partida que recoge los resultados atípicos, por la existencia de fuertes dotaciones a provisiones asociadas a algunos procesos de regulación de empleo en grandes firmas.
De este modo, Malo de Molina lamentó que la destrucción de puestos de trabajo sea el principal mecanismo de ajuste de las compañías. «La deducción media de la plantilla de las medianas y pequeñas sociedades se situó en el 0,6% hasta el mes de septiembre, y el empleó descendió un 6,6% en la tasa interanual», agregó.
