Los tres reporteros españoles liberados en Siria, Antonio Pampliega, José Manuel López y Ángel Sastre, pasaron casi 10 meses secuestrados por el Frente Al Nusra, la filial de Al Qaeda en ese país, y durante todo ese tiempo recibieron un buen trato, según confirmaron desde su entorno, y estuvieron localizados por el CNI en todo momento. Tras pasar la noche del sábado en Turquía, pasadas las 10.00 horas de la mañana de ayer aterrizaban en la madrileña base aérea de Torrejón de Ardoz a bordo de un avión Falcón de la Fuerza Aérea Española, donde les esperaban sus allegados y la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría.
Como responsable directa del Centro Nacional de Inteligencia, Sáenz de Santamaría ha coordinado las negociaciones para la puesta en libertad de los periodistas, asimismo ha sido la encargada de informar periódicamente y personalmente a las familias. Por su parte, el Rey Felipe VI, que ha estado muy pendiente de su liberación y regreso a España, llamó a los periodistas al poco de que aterrizaran en Madrid, para interesarse por su estado y manifestarles su alegría por su liberación, felicidad que también proclamó el líder de los socialistas, Pedro Sánchez.
De esta forma, los tres periodistas afirmaron que sus secuestradores les han tratado “bien”, según indicaron a sus familiares y amigos. En concreto uno de ellos, el fotoperiodista José Manuel López, se encuentra bien, aunque “muy delgado” tras perder unos 15 kilos, pero “animado” y “contento” por el reencuentro y con ganas de “recuperar el tiempo perdido”. Así lo explicó el portavoz de la familia, el director de ‘La Nueva Crónica de León’, David Rubio, amigo personal de López.
El CNI les ha tenido localizados en todo momento, a pesar de que sus captores los han ido moviendo de un sitio a otro. Así, en la primera fase del cautiverio permanecieron los tres juntos en una casa en los alrededores de Alepo, si bien a partir del tercer mes a Pampliega lo separaron de sus compañeros. En otra ocasión, cuando su liberación parecía cercana por principios de año, estuvieron un tiempo en una zona aledaña a la frontera con Turquía que controla el Frente Al Nusra. Pero, a pesar de que su puesta en libertad aún iba a tardar, la mayor parte del tiempo estuvieron en las cercanías de Alepo.
De esta forma, cuando los servicios secretos no podían comprobar directamente el estado de los españoles, exigían a los captores ‘pruebas de vida’, garantías de que los rehenes estaban vivos. Estas ‘pruebas de vida’ consistieron en preguntas formuladas por amigos o familiares de los periodistas cuya respuesta solo podían contestar correctamente los rehenes. Los tres periodistas ‘freelance’ desaparecieron en la ciudad siria de Alepo el 12 de julio del pasado año, poco después de haber entrado en el país por Turquía. Su guía, el sirio Usama Ajjan, al que ya conocían de viajes anteriores, colgó en las redes sociales varias fotos con sus “amigos españoles”, lo que inconscientemente pudo alertar a sus captores de la presencia de los tres periodistas en el país. De hecho, Ajjan también fue capturado, aunque liberado unos 20 días después.
