Unanimidad absoluta. Todos los delegados de la asamblea general que Caja Rural de Segovia celebró ayer en el auditorio del Parador de Turismo dieron el visto bueno para que esta cooperativa de crédito se integre en una nueva entidad junto a las cajas rurales de Burgos, Fuentepelayo y Castelldans (Lérida).
La creación de la que será Caja Rural de Burgos, Segovia, Fuentepelayo y Castelldans, abordada en el punto quinto del orden del día, se sometió a debate y votación después de que el presidente de la entidad segoviana, Félix Moracho, realizara una presentación del proyecto de fusión.
Destacó que los objetivos son reforzar el posicionamiento competitivo de la entidad resultante de cara a afrontar los retos que plantea la crisis económica y la reestructuración del sector financiero, así como aprovechar la oportunidad de mercado que supone la deslocalización y desaparición de las cajas de ahorros e iniciar un proceso liderado desde la voluntad de todas las partes.
Moracho enumeró, asimismo, ventajas como, por ejemplo, que los socios dispondrán de una Caja Rural aún con mayor fortaleza financiera, que la fusión está enfocada al crecimiento y no a la reestructuración (a través de complementariedad de redes y parámetros financieros), que se garantiza la cercanía al socio (a través de una estructura de delegaciones territoriales y centros de decisión) y el incremento de la capacidad de fomento y dinamización de la economía segoviana.
A continuación se expusieron las principales magnitudes de la nueva entidad: Un volumen de negocio de 2.343.913 euros, una liquidez del 121%, morosidad del 3,7%, coberturas del 109%, ratio de eficiencia del 56% y una solvencia del 12,93%. El número de oficinas alcanza las 106 y estará presente en ocho provincias distribuidas en cuatro comunidades autónomas: Castilla y León, Cantabria, La Rioja y Cataluña.
Seguidamente, el presidente agradeció la generosidad demostrada por las cajas que configuran el nuevo proyecto, destacando que “quizás sea el proceso más ejemplar del sector porque se basa en el espíritu cooperativo, principal seña de identidad de las cuatro”.
Agradeció también “la generosidad y valentía” demostrada por los consejeros y directivos, así como “el buen hacer de los profesionales que trabajan en contacto directo con los socios y clientes”.
El director general de Caja Rural de Segovia, José María Chaparro, manifestó a la conclusión de la asamblea, la “satisfacción por el apoyo ejemplar”, indicando, además, que la unanimidad ha sido completa en las asambleas celebradas por las cuatro cajas rurales: Caja Cega (Fuentepelayo), el pasado sábado; la caja catalana San Fortunat de Castelldans, el domingo y ayer mismo, las de Burgos y Segovia).
Chaparro informó de que la nueva caja rural estará operativa dentro de dos meses, en junio, transcurrido el plazo para la presentación de alegaciones por acreedores y si, como es previsible, la integración recibe el visto bueno de las autoridades competentes: gobiernos autonómicos y Banco de España.
Como ya informó EL ADELANTADO, el domicilio social estatutario estará en la capital segoviana, aunque habrá una subsede operativa en Burgos. El presidente de la nueva caja rural será Pedro García Romera, que lo es de la caja burgalesa.
