Los pequeños municipios de Castilla y León cederían un 49% de sus funciones a los distritos, la nueva figura de unión voluntaria del futuro modelo territorial, los intermedios un 42% y los grandes, hasta 20.000 habitantes, un 27%, conforme a la carta de competencias y materias cerrada ayer en la última reunión del grupo de trabajo, que eleva ahora a la Mesa para la Ordenación del Territorio, que preside el consejero de Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez.
La distribución de funciones, dada a conocer por el director general de Ordenación del Territorio y Administración Local, Luis Miguel González Gago, se realiza por tramos en función del tamaño de los municipios, donde se marcan unas líneas rojas en la autonomía y soberanía municipal, sin que se suprima ninguno de los 2.248 existentes en la región, mientras que se otorgan las mismas materias a los distritos, que una vez delegadas por los consistorios no tendrán poder individual sobre ellas.
Los distritos asumirían los centros de educación infantil de 0-3 años, las residencias de mayores y los centros infantiles de ocio o ludotecas de los municipios de menos de 5.000 habitantes, así como los gastos corrientes de mantenimiento de los centros de educación reglada (1.800) dependientes de un CRA, mientras que los consultorios médicos locales (3.600) se dejan en los municipios.
Las competencias sobre los consultorios y colegios por los municipios y distritos chocan con la propuesta de reforma de la Ley de Bases de Régimen Local planteada por el Gobierno, en la que se otorga la educación y sanidad a las autonomías, aspecto que reconoció el director general, quien precisó que, de aprobarse así la norma básica estatal, tendrían que hacer «retoques».
Los municipios de menos de 1.000 habitantes, que son la mayoría, gestionarían nuevas inversiones, sus obras y gastos corrientes, calles, depósito del agua, redes de saneamiento y alumbrado, parques y jardines, albergues turísticos, camping, micropolígono, piscina de verano o telecentros. Además, prestarán servicios de empadronamiento, matrimonios civiles y parejas de hecho, fiestas locales, autorización de espectáculos públicos, venta especializada y ambulante y planeamiento urbanístico, entre otros. A estas materias, los municipios entre 1.000 y 5.000 habitantes sumarían las inversiones en recintos ganaderos, museo municipal, teatro o espacio escénico o aparcamientos públicos. Los municipios de entre 5.000 y 20.000 habitantes incorporarían inversiones en mercado de abastos, sala de exposiciones y centros de día, así como la oficina de turismo.
Entre las nuevas inversiones por los distritos figuran la limpieza de calles, dotación de tanatorio, camiones de basura, polideportivo, biblioteca y servicios sociales en municipios de menos de 5.000 habitantes. Además de inversiones posteriores en obras en calles, depósito de agua, red de distribución del agua, de De esta manera, los municipios de menos de 1.000 habitantes gestionarían 144 funciones (51%) y cederían 140 (49%) a los distritos; los de entre 1.000 y 5.000 asumirían 183 (58%) y delegarían 135 (42) y los de entre 5.000 y 20.000 contarían con 261 (73%) y cederían 98 (27).
La distribución supone una competencia por una administración, un núcleo de materias para todos los municipios, una carta única y homogénea para los distritos así como la garantía de eficiencia y estabilidad presupuestaria que se exige a las administraciones locales. González Gago destacó que se evitan duplicidades, se corrigen competencias impropias, se determinan los servicios e infraestructuras de cada uno y se concretan las materias de cada administración. Sobre los distritos, reiteró que no son nuevas estructuras, sino una «evolución» de las actuales mancomunidades, y defendió que su gasto y estructura es mínima. «Es una mancomunidad reconvertida en distrito», añadió, para precisar que contará, como ahora, con un presidente y una asamblea de alcaldes. Incidió en que una vez que se delega la competencia al distrito ya no se tiene poder individual sobre la misma. Un municipio no podrá desarrollar una función que no esté en su carta.