La crisis ocupa su propia parcela en los polígonos industriales de Castilla y León y amenaza con quedarse. En cuatro años, las áreas más grandes de la Comunidad han perdido un 26 por ciento de empresas, sobre todo, ligadas a la construcción y la automoción y se han quedado con unas 2.600. Todo ello, ha hecho crecer como la espuma el número de naves vacías con carteles de se alquila o se vende. No obstante, los industriales aprecian un cierto repunte de la actividad.
Los polígonos languidecen bajo la crisis. Lo dicen los datos y también los propios empresarios. La caída de la actividad ha motivado una cascada de cierres y ha provocado un incremento de las naves disponibles, lo que se ha traducido en una caída del precio de los alquileres y las instalaciones en venta, según explica el presidente de la Federación de Polígonos Empresariales de Castilla y León (Fepecyl), Antonio Rodríguez.
La segunda recesión en seis años se ha dejado un ‘rosario’ de cierres. El goteo, sin embargo, parece haberse detenido en las últimas semanas. El polígono de San Cristobal de Valladolid, el más grande de Castilla y León, está viviendo un posible ‘espejismo’ ya que los industriales han constatado un leve incremento del tráfico en los accesos y un repunte en la clientela de los 28 restaurantes del parque empresarial.
«No hay más donde destruir”, advierte Antonio Rodríguez, al tiempo que reconoce que el pasado año desaparecieron entre un diez y un 12 por ciento de las empresas de los grandes polígonos y que aún falta mucho camino por recorrer para afrontar un nuevo ciclo económico. De momento, la caída de la demanda de todo tipo de productos, sumada a los problemas de financiación y al crecimiento de la morosidad, han dado la puntilla a miles de empresas.
El desplome de la construcción y el ajuste de la automoción se han dejado notar especialmente en los polígonos de la Comunidad. Las empresas multiservicios y, sobre todo, los talleres de reparación están siendo los que mejor aguantan la crisis. «La gente no compra nada nuevo, lo arregla», dice Antonio Rodríguez. También, señala que en Castilla y León no se ha producido una llegada masiva de industriales asiáticos, sino que los existentes son empresarios de «tradición», anteriores a la crisis. «La mayoría lleva aquí entre diez y 12 años», añade.
Asimismo, los polígonos castellanos y leoneses son ajenos al fenómeno de las naves dedicadas a la venta de productos de segunda mano y materiales embargados. El presidente de Fepecyl explica que no ha habido el ‘boom’ que se está produciendo en algunos parques de Madrid o Barcelona. «De momento, gracias a Dios no tenemos nada de esto. Trae mucha piratería y bandas dedicadas al robo», apostilla.
Por todo ello, la Comunidad cuenta, según la patronal, con «suelo de sobra» para atraer nuevas empresas. «En Castilla y León el suelo nunca ha sido el problema», dice Antonio Rodríguez. No obstante, avanza que Fepecyl está impulsando un plan que se apoya en la especialización de los diferentes polígonos, para dar servicio a su entorno, y en la mejora de los servicios e infraestructuras que se ofrecen a las empresas. Para ello reclama que se involucren las entidades locales, al menos, como lo hace el Ayuntamiento de Valladolid.
También, pide a la Junta que mantenga una interlocución más fluida con las organizaciones que agrupan a las empresas de los polígonos. La Comunidad cuenta con 252, si bien sólo una veintena tiene más de 250 empresas, es decir, tiene un tamaño grande. Además, reclama a la Administración autonómica que abone en plazo las facturas y que mantenga el volumen de gasto e inversión.
«El polígono de San Cristobal tiene servicios de cinco estrellas», dice al tiempo que reconoce que en otros como el de Onzonilla (León) la intervención de varios consistorios complica el mantenimiento. Insiste en que es necesario rentabilizar las infraestruc- turas existentes.
