Como todo empresario que se precie de ello, Pedro Palomo está muy informado y representa su papel de cabeza de la patronal provincial sin estridencias, desde la normalidad y la claridad, sin renunciar a las reivindicaciones necesarias del colectivo al que representa pero prudente y moderado en sus declaraciones.
Todos los días conocemos nuevas noticias, pocas positivas, sobre la marcha de la economía fuera y dentro de nuestro país. ¿Qué diagnóstico puede hacerse en ese contexto?.
A nivel general, en el contexto internacional se ven algunos repuntes de actividad. Quizá es curioso observar como países emergentes, que tenían problemas, ahora no los tienen, han hecho bien las tareas, tienen las cuentas publicas saneadas, como Brasil e India; también otros de Sudamérica como Perú, Colombia, Chile y, por supuesto, China, con un crecimiento de dos dígitos, etc. Parece que la crisis no va con ellos, que es una crisis de Europa Occidental y de EEUU, lo que nos debe llevar a hacer una reflexión.
También se habla actualmente de una guerra de divisas. El euro está cada vez más sobrevalorado en relación con el dólar y es un problema para las empresas que quieran exportar, competir en los mercados, porque la paridad del cambio las va a penalizar. No es una dificultad tan grande en economías como la francesa o la alemana pero sí para la nuestra, que con un mercado interno ya maduro tiene necesidad de crecer. Si a eso se une que también están sobrevalorados el yuan chino y el yen japonés, todo eso puede lastrar o ralentizar la recuperación económica internacional.
¿Y de la economía provincial?
Es equiparable a la economía nacional o del resto de Castilla y León. Los últimos datos sobre el paro siguen siendo preocupantes. Quizá la economía de Segovia tiene unos componentes, por la cercanía a Madrid, por el peso del sector agroindustrial, por la finalización en los años anteriores de grandes infraestructuras… que han tenido como consecuencia un importante incremento del desempleo. Desde FES nos preocupa especialmente que haya 1.200 parados en la provincia que tienen menos de 25 años. Una de nuestras prioridades es el fomento de la cultura emprendedora, ofrecer salida laboral a todos esos jóvenes, con el autoempleo y también para ello pedimos el compromiso de las administraciones públicas.
¿Es pronto para saber si la reforma laboral está teniendo un efecto positivo o negativo en la provincia?.
Se trata de una reforma tímida que no sirve para paliar el crecimiento del paro. Han transcurrido casi cien días y no solo no se ha creado empleo, se ha reducido. Sabemos que las reformas de este tipo no son para el corto plazo pero lo que se ha hecho es judicializar las relaciones laborales y eso no es lo correcto. Al final necesitamos crear empleo y un marco regulatorio propicio.
¿Qué se puede hacer entonces?
Llevamos tres años poniendo cifras a la crisis y pedimos que las administraciones públicas apuesten de verdad por los emprendedores, para dinamizar el tejido empresarial, y por la salida al exterior. Es importante dar el salto a la internacionalización, sobre todo ahora que la demanda interna es cada vez más pequeña.
También quiero resaltar la figura del empresario, que es esencial, como la del emprendedor, en nuestra civilización. Tiene una de las funciones sociales más importantes, es uno de los pilares del estado de bienestar. Sin empresarios no hay riqueza, no se recaudan impuestos y el estado no puede hacer carreteras, etc. Es una figura no suficientemente valorada, quizá por connotaciones del pasado. Es la figura del que arriesga y descubre una oportunidad donde otros no vieron nada y crea riqueza.
¿Y esos empresarios ven luz después del túnel de la crisis?
Las organizaciones empresariales y los empresarios, además de reclamar un determinado marco competitivo, unas condiciones jurídicas, administrativas y fiscales favorables, e incluso financieras, para ser competitivos, y unas cuentas públicas saneadas que no lastren al resto de la sociedad, tenemos que liderar un cambio de mentalidad y del modelo empresarial. Tenemos que gestionar las empresas de manera distinta a como lo hemos hecho en el pasado. Ha habido un avance tecnológico en los últimos veinte años pero en los más recientes se ve que tiene que ser todavía más intenso. Es un esfuerzo del día a día, una cultura de las cosas bien hechas, es reinventarnos a nosotros mismos, no perder nunca el concepto innovación, tan manido pero siempre permanente en las empresas. Esa es una de nuestras apuestas más importantes. Eso también es aplicable a las personas, a los individuos, incluyendo a los trabajadores, a todos. Lo que hay que hacer es evitar caer en la paralización, en el miedo. Cuando surge un problema la tendencia natural es quedarse quieto, parado, pero tenemos que creer en nosotros mismos, cambiar el chip, como generadores de empleo y riqueza y ejemplificar esa cultura del esfuerzo, de gestionar la escasez.
