Aproximadamente, ¿cuántos segovianos de menos de diez años saben lo que es el Kamishibai, una técnica narrativa japonesa que combina las imágenes con el texto sobre pergaminos? Como mínimo, todos los que, después de aprenderlo, se divirtieron dibujando huellas de animales con pintura de dedos en las paredes en una mañana dedicada a los colores. Esta combinación de juego y conocimiento es la que se da cita cada semana en un edificio imponente, vecino de la Iglesia de San Martín, al que habitualmente la gente va para leer.
Todos los jueves del verano se reúne por la mañana un grupo de cerca de una decena de niños en el patio de la Biblioteca Pública de Segovia. No van a estudiar, sino a divertirse mientras aprenden. Los chicos, de entre cuatro y diez años, realizan diferentes talleres con la literatura infantil como excusa.
Pero los cuentos no se acaban en Caperucita. La temática de cada taller ha permitido a los niños acercarse a culturas exóticas o leyendas poco comunes, como en el caso del mundo nipón. Este mes los juegos girarán en torno a los cuentos que recibieron el año pasado el Premio Libro Kiriko, que les transportarán al fondo del mar para aprender sobre ballenas, o al mismísimo Amazonas para darse un chapuzón. La Sala Infantil de la Biblioteca acogerá además una exposición de las ilustraciones de estos cuentos.
Pintura de dedos, plastilina, máscaras o cocina divertida, son algunas de las actividades que han realizado con los chicos Sonia Herrero y Elena Marqués, las bibliotecarias responsables de los talleres. Aseguran que la iniciativa ha resultado un éxito, pues todos los grupos de julio se llenaron.
Y es que el ocio infantil en verano es un sector saturado de demanda. Por esta razón, el parón de las actividades de la biblioteca en época estival (clubes de lectura o actividades para su fomento) no ha afectado a la sección para niños, que incluso ha aumentado sus iniciativas.
Los talleres continuarán durante todo este mes de agosto, cada jueves de 12 a 13 horas.
