Castilla y León registró 5.411 accidentes laborales con baja durante el primer trimestre de este año, una cifra un 18 por ciento inferior a la del mismo periodo del año pasado, cuando fueron 6.635. Pese a este descenso, el número de víctimas mortales se incrementó, pasando de ocho entre enero y marzo de 2011 a nueve en los mismos meses de 2012, según los datos recabados por la Junta. Por su parte, los siniestros graves disminuyeron un 16,42 por ciento, al evolucionar de 67 a 56, mientras que los leves se redujeron un 18,05 por ciento, de 6.560 a 5.376.
Por sectores, los servicios concentraron casi la mitad de los accidentes laborales con baja contabilizados durante el primer trimestre del año, con 2.685, un 16,8 por ciento menos que en el mismo periodo de 2011. Por su parte, en la industria hubo 1.638 siniestros, un 13,47 por ciento menos; en la construcción, 768, un 32,33 por ciento menos, y el sector agrario, 350, un 7,89 por ciento menos.
Por lo que respecta a los accidentes ‘in itinere’ con baja, entre enero y marzo de 2012 se registraron 623, un 3,71 por ciento menos que un año antes, de los que uno fue mortal (en Burgos) frente a los tres de 2011, diez graves (los mismos) y 612 leves.
El secretario regional de Salud Laboral de CCOO, Mariano Sanz Lubeiro, y el de Acción Sindical de UGT, Faustino Temprano, coincidieron en que este descenso no se debe a una mejora de las condiciones de trabajo, sino a que hay muchas menos personas cotizando en Castilla y León. Ambos remarcaron que la crisis y la última reforma laboral están provocando «un deterioro» de la prevención de riesgos porque por un lado las empresas están abaratando costes en esa cuestión y, por otro, los empleados reivindican menos «porque tienen mucho miedo de perder su puesto de trabajo».
Al respecto, Sanz aseguró que, según los datos recabados por CCOO, el número de incidencias, es decir, la cifra de accidentes sobre el total de trabajadores, se ha incrementado en 2012 y que además se encuentra «por encima de la media de España», lo que achacó al «deterioro» de las condiciones de trabajo debido a «una cierta relajación en la prevención de riesgos laborales» por parte de las empresas y a las «dificultades» de los trabajadores para reclamar por la mayor «facilidad para despedir» introducida por la reforma laboral. Por su parte, Temprano señaló que desde que comenzó la crisis se ha reducido notablemente el número de trabajadores y eso ha supuesto un descenso de los accidentes leves y graves pero, sin embargo, suben los mortales
Por último, y por lo que respecta a las enfermedades profesionales con baja, en el primer trimestre de 2012 se contabilizaron 128 en la Comunidad, un 21,9 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado.
