La invasión de Ucrania ha traspasado fronteras. Da igual el país que se habite porque, cada día, la guerra se cuela en todos los hogares. Esto también incluye a quienes tienen sus raíces en el país cuyo líder causa tanto dolor desde hace semanas. Es por ello por lo que la comunidad rusa de Segovia se ha volcado en las iniciativas de recogida de ayuda humanitaria para el pueblo ucraniano que se extienden por la provincia. Es así como demuestran su rechazo a una guerra que les “avergüenza”. De hecho, son muchos los rusos que se están ofreciendo para hacer de traductores con los ucranianos que aterrizan en Segovia, así como para ayudarles con la tramitación de su documentación.
Anna Revyakina es un claro ejemplo de ello. Es de San Petersburgo (Rusia) y, ante el primer ataque de Putin, no dudó en convertir su clínica veterinaria, en Los Ángeles de San Rafael, en un punto de recogida. “Estoy muy afectada, nunca imaginé que en el siglo XXI habría una guerra en Europa por culpa de mi país”, lamenta.
Quería colaborar y en su municipio aún no había iniciativas de ese tipo, por lo que el 4 de marzo comenzó a recoger en su veterinario medicamentos, ropa o juguetes. Su consulta pronto se llenó de cajas. Por ello, envió todo el material humanitario al centro municipal de mayores de Los Ángeles, donde lo juntaron con parte de lo recogido en El Espinar. A finales de esta semana, esto fue a parar a un almacén de Segovia, desde donde saldrá en los próximos días con dirección a Ucrania.
Una sola comunidad
En contra de lo que muchos creen, “no hay dos comunidades”. Para la rusa Veronika Efremova, no hay nada que los distinga de los ucranianos. “Todos hemos nacido en el mismo sitio: en la URSS”, asegura, al tiempo que subraya que no ha de resultar extraño que “se unan” para ayudar a los ucranianos. En su caso, no puede enviar dinero a Ucrania porque se convertiría en “enemiga rusa”.
La actuación de Putin no solo genera temor e incertidumbre, también vergüenza. “Sentimos vergüenza por lo que está haciendo nuestro país”, critica Efremova. A pesar de ello, reconoce que en Segovia se diferencia al Gobierno de “los rusos como nación”, por lo que desmiente la “rusofobia” que muchos de los ciudadanos de su país creen que existe.
Telón de acero informativo
Efremova es una de esos 60 rusos que viven en Segovia que se oponen a la guerra e insisten en la necesidad de que Rusia se detenga en su objetivo de “conquistar” Ucrania.
Cuenta con angustia cómo, en los últimos días, muchos de sus compatriotas se han visto obligados a abandonar su país para evitar multas o los 10 años de cárcel a los que pueden ser condenados por oponerse a Putin.
Después de trabajar varios años como periodista en Rusia, Efremova denuncia con conocimiento de causa la manipulación a la que Putin somete a los medios de comunicación, que “están metiendo tonterías y creando fuera un enemigo”. De igual forma, Revyakina manifiesta que “ya ha caído el telón de acero informativo en Rusia: los medios independientes están controlados por el Estado”.
Quienes han logrado escapar del impacto de esa “propaganda” creen que Putin “les ha matado el futuro”. Y es que esta posible crisis económica es la contrapartida que ha de pagar el país de quien ya ha causado miles de muertes en el territorio vecino
