Durante aquel fatídico episodio de la pandemia del covid hubo un grupo de gremios a los que se consideró ‘trabajadores esenciales’, a quienes se les entregaba un documento por el cual tenían luz verde para desplazarse por la calle e ir a sus trabajos, mostrándolo en caso de ser interceptados por la autoridad. Pues bien, en días como el pasado fin de semana, tal vez en el que nos encontramos si el temporal Ingrid se deja notar, u otros momentos del invierno, el sector protagonista de esta historia es casi más relevante todavía, ya que sin ellos la provincia quedaría completamente paralizada por la nieve y aquellos trabajadores esenciales, al menos una parte, se tendría que quedar en sus domicilios. Hablamos de los operativos quitanieves de la red viaria segoviana, en concreto los de la Diputación de Segovia.
Es jueves al mediodía en el Parque de Maquinaria de la Corporación provincial, en Palazuelos de Eresma, y la sensación que se respira es la de una calma que precede a la tempestad. Allí aguardan el diputado delegado especial de la red viaria provincial y alcalde de Riaza, Benjamín Cerezo; y el jefe del parque, Emilio Marinas, quien apenas lleva un año en el cargo pero le avala la experiencia de unos veinte como capataz en el de Sepúlveda. “Aquello era más a pequeña escala, solo teníamos un camión aunque a veces nos mandaban ayuda”, recuerda de su anterior destino. Él es quien envía los camiones en función de la demanda de cada zona, donde el capataz de la misma distribuye las labores en función de las urgencias. “Depende del momento. Una vez tuvimos que enviar un quitanieves a otro objetivo porque había un entierro y lo necesitaban. O cuando hay una emergencia si te llama el 112, o un camión cruzado en medio de una carretera”, comenta el jefe del parque. “Se nos quedan muchos ‘locos’, como llamamos nosotros, tirados en la carretera. Hay gente que no tiene cuidado y sale con el coche sin control, mucho turista. Los de Segovia sí conocen mejor los peligros y van más equipados, los hay que ya ponen ruedas de invierno, pero los turistas no tienen ni idea y te montan el circo”, añade Benjamín Cerezo.
El pasado sábado la instalación se quedó vacía de camiones y recursos humanos porque todos estaban trabajando a destajo para oponer resistencia a la borrasca Francis, que se dejó notar especialmente en Segovia ciudad con una copiosa nevada que no se recordaba en cinco años. Curiosamente, como subraya Cerezo, en su Riaza natal -una de las áreas más conflictivas- apenas nevó, y es que las veleidades del clima son difíciles de comprender. Este jueves, pese a que mucho personal estaba de descanso, sí había trasiego en el parque con los preparativos de una nueva alerta que se cierne sobre Castilla y León. Es el momento de preparar y reparar los vehículos, de llenar los depósitos de sal o de ajustar los cuadrantes para unos conductores de guardia a los que el teléfono les puede sonar en cualquier momento. En torno a unas 80 personas, desde conductores, mecánicos, capataces, algún ingeniero, etc., componen el personal de la Diputación, que dispone de 9 camiones distribuidos en tres parques: Palazuelos (para la zona de Segovia, el alfoz y Nava de Asunción), Sepúlveda (Sepúlveda y zona nordeste, Riaza…, la más conflictiva dicen los expertos) y Cuéllar (Cuéllar y alrededores), que atienden 4 zonas de unos 300 kilómetros de carreteras cada una para un total de unos 1.200. No son áreas cerradas pues unas pueden colaborar con las otras en función de la nieve caída. En cada uno de ellos hay un jefe del parque y un capataz, aunque luego hay más capataces en las cuadrillas que se generen según las necesidades.

Cerezo recalca que no es un personal dedicado en exclusiva a los quitanieves y este trabajo invernal, sino que se trata de los propios operativos que mantienen y arreglan las carreteras que son competencia del ente provincial quienes durante estos meses se centran en dichas labores. De hecho, como apostilla Emilio Marinas, en enero, también diciembre, no se suelen reparar las vías porque el alquitrán conviene echarlo en caliente. Por eso muchos aprovechan para tomarse vacaciones, pero ojo, con la posibilidad de ser incorporados a filas en caso de emergencia por un fuerte temporal.
Armas ante el manto blanco
¿Cómo es un quitanieves? Emilio y Benjamín los describen. Estos vehículos llevan dos alas en forma de cuña que se pueden abrir o quedar rectas, según el espesor de la nieve. Prácticamente en el suelo se aprecian las cuchillas, la pieza que más se desgasta porque rozan con el asfalto (se pueden ver hasta las chispas de noche, como avisa Emilio) y es obligado reforzarlas o cambiarlas continuamente, por ejemplo tras dos días de trabajo sin pausa. En la parte de atrás llevan el dispensador de sal y su depósito, ahora ya con moduladores desde la cabina para dosificar la cantidad justa, el ancho preciso y repartirla mejor, cosa que antes no se podía hacer. Se cuentan por toneladas la cantidad que pueden soltar y es a final de temporada cuando se hace un cómputo del total empleado. El pasado fin de semana calculan Cerezo y Marinas que se gastaron cuatro ‘bañeras’, lo que equivale a unas 130 toneladas. Los camiones más pequeños, que transportan unas 4 toneladas, deben ir a recargar varias veces.

En los pueblos y sus travesías los más pequeños son más manejables. Con los otros hay que tener cuidado con las casas, además de que la legislación es contundente ya que delimita claramente que no pueden entrar en las poblaciones. Son los ayuntamientos los encargados de la limpieza de sus calles, para lo que suelen tener un ‘pick-up’, similar a una camioneta. Lo que sí les lleva la Diputación para colaborar es sal, además de intervenir en alguna emergencia. Cada pueblo tiene sus medios y, en ocasiones, son los propios agricultores los que se ponen manos a la obra. En Riaza, Cerezo cuenta con dos pick up y un camión, ya que suele ser una de las poblaciones más afectadas. “Pero ahora no es como antes. Antes eran semanas enteras que no paraba de nevar y todo el día quitando nieve, ahora es más esporádico”, alude el alcalde de Riaza mientras muestra la joya de la corona: el camión más moderno de la flota, con 450 caballos, tracción 6×6 en todos los ejes, electrónica y un mejor dispensador de sal y depósito. Junto a él, una motoniveladora, típico en la reparación de vías que también puede transformarse para la lucha contra el incómodo manto blanco. Alguno de los vehículos cuenta ya con casi una treintena de años. Y a pocos metros de allí, dos mecánicos arreglan una bomba Adblue que ha dejado de inyectar, lo que implica una pérdida de potencia. Al igual que los conductores, los mecánicos deben estar alerta por si deben salir volando para reparar algún quitanieves averiado en su zona de influencia.
Como sucede con el personal, los vehículos son reconvertidos en quitanieves cuando es menester en esta época, pero el resto del año son los típicos camiones que vemos trabajando en las carreteras, ya sean parcheos u otros arreglos. “No pasa como en algunas autovías del Estado que están privatizadas y tienen camiones solo para la nieve pero el resto del año están sin uso. Y para las reparaciones tienen otros camiones, lo cual multiplica el gasto. Nosotros usamos los mismos”, explica Benjamín Cerezo.
Plena disposición
Los responsables alaban el compañerismo y completa disposición de este grupo humano. “Estamos dando un servicio a los ciudadanos en esos días complicados y no podemos parar. Hay turnos que se van a las 17 horas y camiones que están trabajando más de 24. Lo que se hace es ir intercambiando los conductores para que descansen. Normalmente van dos en cada vehículo para que puedan turnarse”, explica Cerezo. “Es que muchas veces tienen que pasar varias veces por el mismo lugar. El sábado, entre La Granja y Torrecaballeros o la de Palazuelos a San Cristóbal, un rato después de una pasada había que volver porque no paraba de nevar”, sostiene Marinas. “Fue lo peor del fin de semana pasado”, coinciden.
Se suele discriminar un poco, argumentan ambos, ya que tienen prioridad las vías que comunican poblaciones de más habitantes ya que el movimiento es mayor y estos municipios alcanzan los 5.000 habitantes. “Antes, en los pueblos, cuando caía una nevada fuerte la gente se quedaba en casa. Ahora todo el mundo sale, o muchos trabajan en Segovia u otro pueblo cerca, el autobús escolar tiene que pasar y ya hay uno en cada carretera, gente que tiene que ir al médico, los distribuidores, género para los restaurantes, etc. Las carreteras hay que limpiarlas”, defiende el jefe del parque cuestionado sobre la importancia de un trabajo que de no existir paralizaría toda la provincia, desde las tareas más importantes a las más nimias. “Toda Segovia quedaría colapsada si no lo hiciéramos”, avisa Cerezo.

Los dos valoran muy positivamente el compromiso de toda la plantilla que manejan, un valor que nace de una cuestión de cercanía. “Son las carreteras que llevan arreglando toda la vida y las sienten como suyas”, dice Emilio Marinas. “Aquí saben a la hora que entran pero no a la que salen. Pero es que casi todos son de aquí y saben que esas carreteras las usan sus propios familiares. Es como si cuidaran de algo que es suyo. Aunque las horas se paguen y luego tengan sus descansos, yo no había visto nunca esta disponibilidad. Esto es un dispositivo de la propia casa, no de las empresas privadas, donde el conductor tiene su horario. Aquí, si se tienen que quedar, se quedan”, advierte el diputado provincial, que lleva tres años mimando la red viaria segoviana y que cuenta, como curiosidad, que en 2004, cuando se dedicaba a la construcción, tuvo un percance precisamente con una máquina quitanieves contra la que se estampó de frente un 28 de diciembre en Valvieja.
Y es que hay cierto peligro con estos vehículos, más anchos con sus cuñas quitanieves que sobresalen y en las vías estrechas el riesgo es mayor, lo que dificulta más un trabajo que no es fácil y que se ejecuta en condiciones muy adversas. Por eso los conductores escogidos son los más experimentados. “No es lo mismo arreglar una carretera que quitar nieve”, razonan. Otra medida es dedicarlos a vías que ya conocen.
Las alertas meteorológicas son una ventaja para preparar los dispositivos, tener a los conductores avisados y organizar turnos. El alcalde de Riaza, al contar con una estación de esquí, La Pinilla, maneja un artilugio conectado con un satélite norteamericano que rebajaba la dureza de los primeros coletazos de Ingrid. Conviene buscar información en varias fuentes, advierten.
El limítrofe nordeste
Las zonas más complicadas se sitúan en el nordeste, limítrofes con Guadalajara, Soria y Burgos, provincias con las que, por lógica, debería haber más comunicación sobre los recursos a emplear, pero el diputado zanja el tema rápido por el problema de que cada administración se ocupa de sus carreteras y no puede inmiscuirse en otras. “Por eso a veces ves un camión parado en un puente de una autovía o nacional esperando a que nieve cuando a lo mejor hace falta al lado cerca de un pueblo, pero no va. La gente no lo entiende, sobre todo en los pueblos”, protesta Marinas. “No puedo meterme en la N-110, que es del Estado, ni en la SG-114, que es de la Junta. Nadie se arriesga por si tiene un percance aunque en la Diputación sí echamos una mano a los pueblos. Es una pena porque se funcionaría mejor si todas las administraciones estuvieran más compenetradas”, concluye Cerezo.
