Todas las organizaciones de autónomos, algunas asociaciones sectoriales de comercio y hostelería, así como organizaciones agrarias, insisten en que no corren buenos tiempos para los autónomos en general y especialmente para los de algunas de las actividades económicas que más empleo generan en la provincia, como son comercio, hostelería, industria y transporte, donde la tendencia de afiliación al RETA (el Régimen especial de trabajadores autónomos de la Seguridad Social) sigue a la baja en el primer cuatrimestre del año y agrava una situación que se arrastra incluso desde antes de la pandemia.
La presidenta de la Asociación Intersectorial de Autónomos en la provincia (CEAT), Mabel Arribas, vaticina que la sangría de autónomos en estas actividades va a continuar y señala especialmente a la subida de impuestos, así como a la de cuotas de la Seguridad Social, “que están generando mucho malestar” entre este colectivo.
“¿Donde están las ayudas prometidas a los autónomos?”, pregunta Arribas, quien pone como ejemplo la del denominado ‘kit digital’, una iniciativa del Gobierno para subvencionar la implantación de soluciones digitales disponibles en el mercado que cubran necesidades de pequeñas empresas, microempresas y trabajadores autónomos, dirigidas a cualquier sector o tipo de negocio.
Sobre la letra parece una buena iniciativa pero la responsable de CEAT en Segovia explica que “muchos autónomos han intentado solicitarlo y ha sido como un calvario”.
“Lo que ocurre con las subvenciones es que la burocracia es enorme y eso que es una parte de la inversión que realiza el autónomo. De ninguna manera es razonable que para tramitar este tipo de ayudas haya que desglosar y enviar documentación, adjuntar otra… Es tan fácil como justificar las compras realizadas con una factura, no es necesario nada más; de verdad que no es comprensible y lo que ocurre es que muchos se asustan, se alarman porque no hay facilidades para la creación de nuevas empresas”.
En el ámbito local, Mabel Arribas, considera que el principal inconveniente es la demora en la concesión de licencias de primera actividad por parte del Ayuntamiento de Segovia.
Explica que en la mayoría de ocasiones “es un camino de piedras. Si alguien quiere iniciar un negocio, en cualquier sector, porque pasa tanto en la ciudad como en los polígonos, es razonable que cumpla una serie de requisitos, como estar dado de alta en la Seguridad Social y en el IAE (impuesto de actividades económicas), presentar un proyecto y cumplir con las especificaciones del lugar donde se va a instalar o realizar la actividad. Y ya está. Eso se somete a estudio, se lleva a valoración y lo razonable sería que en un plazo de quince a treinta días esté la licencia”. La realidad es que puede retrasarse entre tres y seis meses, según la información que maneja esta asociación.
“Hay gente que se lanza a la apertura antes porque si no le comen los gastos. Solo de alquiler suelen pedir dos meses por adelantado, un depósito si es franquicia, la inversión para acondicionar un local… Y las licencias de apertura se estancan cuando en cualquier banco, para una línea de rédito o de financiación de negocio, estudian el proyecto y en quince días como máximo tienen respuesta”.
Comenta Arribas que la administración tendría que hacer lo mismo, especialmente cuando se trata de la creación de nuevas empresas porque, de lo contrario, las/los emprendedores “llegan con mucha ilusión pero se desaniman”.
Sí entiende un procedimiento más largo en determinadas convocatorias de subvenciones o en proyectos complejos.
Desde ATA Castilla y León han valorado el crecimiento que se ha producido desde el mes de marzo en el conjunto de afiliados al RETA. La presidenta autonómica de esta Federación Nacional de Trabajadores Autónomos, Leticia Mingueza, explica que “se frena la caída de autónomos que veníamos viendo y asistimos a un discreto crecimiento pero no podemos olvidar que estos datos coinciden con la Semana Santa” y las contrataciones de abril de cara al puente de mayo y los preparativos para un verano que en algunas actividades se presenta con buenas expectativas, añaden otros analistas.
ATA recuerda que hace un año en Castilla y León había 3.000 autónomos más que ahora, lo que muestra que el colectivo “ha venido sufriendo mucho” y pide a los poderes públicos que pongan medios para facilitar el trabajo por cuenta propia y el emprendimiento. Apela, en este sentido, a la creación de “un clima favorable para los autónomos y las empresas” para que cese la pérdida de tejido empresarial.
Comercio
Uno de los sectores más afectados en los últimos años en Segovia es el del comercio. Desde FECOSE, la agrupación de comercio integrada en la Federación Empresarial Segoviana (FES), su presidente, Roberto Manso, recalca que la pérdida de autónomos en el sector repercute directamente en todo el empleo “porque el que más o el que menos tiene un/una o dos empleados/as. Todo va unido”.
Apunta a que son muchas las causas que explican que ese descenso de afiliados autónomos sea más acusado que en otras actividades a lo largo del último año. “Los comercios están desapareciendo. Las tiendas cada vez tienen menos clientes y la rentabilidad es más difícil. Nos alejamos cada vez más de lo peor de la pandemia y ya no podemos achacarla esta crisis que continúa y es un descenso progresivo que ya existía antes del covid”, sostiene este responsable de FECOSE.
Llama la atención sobre el hecho de que el comercio desaparece en todos los formatos, “porque ya no es solo el pequeño comerciante, también grandes grupos como El Corte Inglés, Inditex, etc. tienden a cerrar tiendas y a vender solo por internet”. El comercio tradicional está en decadencia fundamentalmente por ese cambio en los hábitos de compra ante el cual “los pequeños no podemos hacer nada porque por cada uno que triunfa vendiendo online hay 10.000 que no lo hace; una ferretería vende lo mismo que todas y no puede competir con los grandes; es muy difícil, por no decir imposible”, insiste.
Se trata de una tendencia irreversible pero Manso indica que tampoco ayudan “las subidas de impuestos, de las cuotas de autónomos y el hecho de que no haya ningún tipo de ayuda, sobre todo en zonas rurales, para exenciones de impuestos, o que no se facilite el relevo generacional, porque cuando un comerciante se jubila no encuentra gente joven que quiera quedarse con el negocio porque saben que van a malvivir”.
A nivel local valora “que la voluntad ha sido buena”, tanto desde el Ayuntamiento de Segovia como por parte de la Diputación Provincial, pero coincide con otras asociaciones en que “las convocatorias de subvenciones son farragosas y exigen una serie de documentación, unas condiciones, que motiva el que muy pocos autónomos se atrevan a pedirlas y, entre los que lo han hecho, no siempre se han concedido; a veces por pequeños defectos de forma, porque es tanto el papeleo que es difícil cumplir con todo”.
Manso afirma que los autónomos, y en especial los del sector del comercio, “no queremos tanto que nos den dinero, como que no nos lo quiten; es decir, que nos bajen las cuotas, sobre todo para los pequeños comerciantes de zonas rurales y de barrios humildes y/o deprimidos”.
Explica que lo que se trata es no de que reciban una subvención que les permita pagar el IBI sino que baje el propio impuesto “porque de alguna manera repercute, incluso para quienes tengan que hacer frente a un alquiler”.
Precisamente, sobre el alquiler, Mabel Arribas, de CEAT (también dentro de la FES), apunta que Segovia es una ciudad donde los locales tienen rentas muy elevadas para la actual coyuntura económica, sobre todo en el casco histórico pero también en zonas adyacentes.
La presidenta de esta asociación provincial extiende el problema a la hostelería “porque también les penaliza y enseguida puedes comprobarlo en Segovia porque hay siempre locales que se traspasan”.
La principal reclamación de los colectivos que agrupan a los autónomos para luchar por su supervivencia en sectores que generan una importante actividad económica y empleo en la provincia es “que se les facilite la vida”, en palabras del responsable de FECOSE.
Es decir, que en lugar de exigir cada vez más impuestos, más normativa, más planes (de igualdad, de protección de datos…) los autónomos tengan más autonomía, valga la redundancia, “porque al final se mosquean y dicen ‘yo no estoy para trabajar para la administración’ y para dedicar la mitad del tiempo al papeleo”, señala Manso.
Análisis estadístico
Tras la publicación por el Gobierno esta semana de las estadísticas de afiliación a la Seguridad Social, el número medio de autónomos el pasado mes de abril superaba ligeramente la cifra de 14.000, incluyendo los del SETA (sistema especial de trabajadores por cuenta propia agrarios).
Hay que destacar que ya 2019 no fue buen año para los autónomos segovianos, pues finalizó con 14.264 afiliados a la Seguridad Social en este régimen especial, casi 200 menos que el año anterior y lejos de los 15.000 de julio de 2016 y, por supuesto, del récord alcanzado antes de la crisis financiera e inmobiliaria que se inició en 2008/2009 y que en la provincia tardó algunos meses en dejarse notar entre este colectivo, como lo demuestra el hecho de que 2009 comenzara con 15.788 autónomos segovianos.
Esa crisis alcanzó techo para los autónomos en 2010, ya por debajo de la cifra simbólica de los 15.000 que solo se ha vuelto a recuperar en contadas ocasiones y siempre en verano, en los años 2015 y 2016.
Por actividades, donde más autónomos han desaparecido es en el comercio, la industria manufacturera y la agricultura. Sin embargo, en lo que va de año, el sector primario es uno de los pocos, junto a la construcción, la hostelería, la educación y actividades administrativas y servicios auxiliares, donde aumentan los afiliados al RETA.
En el caso de la hostelería, ha sido en abril cuando se ha producido un repunte, después de las caídas registradas en el primer trimestre, al pasar de 1.436 en enero a 1.447 de afiliación media el mes pasado.
