Primer logro médico realizado en España y segundo en el mundo a una mujer que no poseía ovarios y que ha podido tener descendencia gracias a la reinplantación de su propio tejido. El Hospital de Sant Joan de Déu de Esplugues de Llobregat, en Barcelona, ha logrado por primera vez en el país el nacimiento de un bebé de una fémina que había perdido los dos ovarios a causa de un cáncer y que se sometió a un autotrasplante de tejido ovárico y a una fecundación in vitro. Se trata de un operación novedosa y esperanzadora para las mujeres de cara al futuro y para la comunidad científica que ha logrado hacer realidad un sueño.
La mujer, de 31 años, sufrió en 2001 una tumoración en los dos ovarios que requirió de su extirpación, pero durante la intervención se obtuvo una pequeña porción de tejido ovárico sano que se congeló, explicaron ayer los responsables de esta operación pionera.
En 2011, la mujer manifestó su deseo de ser madre y los médicos le reimplantaron el tejido conservado de la gónada femenina, mostrando signos de actividad ovárica al cabo de cuatro meses.
El servicio de Ginecología del centro inició un proceso de estimulación ovárica y, mediante la técnica de fecundación in vitro, obtuvo un embrión, que implantó en la cavidad uterina, logrando de esta forma el embarazo.
Los profesionales lograron tranferir el embrión en el primer intento realizado y a las dos semanas la ecografía confirmó el embarazo de la mujer.
A las 39 semanas de gestación, concretamente en julio de 2012, la fémina dio a luz a un bebé, Lucas, de 3,5 kilos de peso, siendo el primer niño en España y el segundo en el mundo que nace de una mujer sin ovarios gracias a un autotrasplante de tejido.
El jefe clínico del Servicio de Ginecología y Obstetricia de Sant Joan de Déu, Justo Callejo, destacó que la congelación de tejido ovárico permite «preservar la fecundidad de las enfermas oncológicas y hacerlo con previsión».
Durante la presentación de este avance médico, Mercedes, la madre del pequeño, relató que su caso abre una puerta a la «esperanza» de muchas mujeres y que, cuando se planteó ser madre, decidió intentarlo usando el tejido ovárico que había decidido conservar 10 años antes.
La paciente aseguró que actualmente no se plantea repetir maternidad, aunque añadió: «Es posible que dentro de un año largo nos lo volvamos a plantear, porque todavía queda un embrión congelado».
Mercedes recordó que ha vivido el proceso con normalidad y con esperanza. «Con 20 años no me planteaba en absoluto ser madre, pero fui la primera en acceder a congelar el tejido ovárico para el futuro», explicó.
El programa de preservación de la fertilidad de Sant Joan de Déu ha atendido a más de 250 mujeres de entre 6 y 38 años que han tenido que someterse a un tratamiento oncológico que puede afectarles finalmente a la función ovárica.
Antes de que las pacientes reciban las sesiones de quimioterapia o radioterapia, los médicos les extraen ovocitos o tejido específico y los congelan por si en el futuro pueden ayudarlas a ser madres.
