Nació en Córdoba en 1969. Como no le convencía mucho heredar el negocio familiar, dejó de limpiar y vender pescado para intentar en Madrid llegar a ser actor. Sus primeros papeles, aunque secundarios, como el de Lázaro en Los lunes al sol (2003), ya anuncian el genio cómico que destilará más adelante. Pero su principal interpretación es la del portero del inmueble de la serie televisiva Aquí no hay quien viva. Su último personaje en Cinco metros cuadrados es dramático.
Si por algo se caracteriza Fernando Tejero es por su buen humor. Por eso, es raro ver tan cabreado a alguien como él. La Academia de Cine, parece ser la responsable de la indignación que el actor no pudo reprimir en la presentación de su nueva película, La chispa de la vida, de Álex de la Iglesia. Y es que no entiende cómo su anterior película, Cinco metros cuadrados, no tuvo ningún tipo de nominación en los Goya.
Él además, como intérprete egocéntrico que se define, no comprende que no le hayan propuesto a mejor protagonista.
Así que, para olvidar tanto cine y, sobre todo, para continuar la gran amistad surgida con José Mota, el actor vuelve a la televisión. Aún no pueden decir mucho del proyecto que une a ambos cómicos, pero lo que de momento parece es que se emitirá en TVE y que ellos serán hermanos.
¿Cómo te ha sentado que no hayas sido nominado al Goya? Esperabas esa candidatura…
Es que era favorito para todas las quinielas, pero la Academia es así. Los actores somos egocéntricos y nos gusta que nos digan cosas bonitas. No creo que nadie trabaje para que le den un Goya, y yo me siento querido por la Academia porque ya tengo uno, pero es que este personaje y esta película, me costó mucho sacarlos adelante. Me indignó, sobre todo, por el director. Me parece increíble que con su primer largometraje ya le ignoraran y ahora vuelvan a hacerlo.
¿Por qué estabas tan convencido de esa nominación?
Intenté evitarlo, pero tengo amigos y gente que me rodea que me decía ‘estás como favorito en todas las listas’. Y yo fui y me metí en Internet, lo miré y vi que era así. El día anterior, Fotogramas y Cinemanía me sacaron en las quinielas como favorito. Aún así, siempre me quedó la duda. No es que me moleste, pero piensas: ‘Si este premio lo hubiera dado el público, otro gallo cantaría’. Pero bueno, yo tengo el galardón más bonito del mundo que es no parar de trabajar.
¿Estás de acuerdo con el sistema de votación de la Academia de Cine?
Yo no soy quién para hablar del tipo de votación, porque ya tengo un Goya y yo también voto. Lo de los Goya, de verdad, es para escribir un libro. Es cierto, que si me hubieran nominado, seguramente no estaría diciendo esto. Mi representante me ha echado la bronca por quejarme en Twitter, pero yo pago y voto en la Academia, así que creo que tengo todo el derecho a hacerlo.
Encima tampoco está nominada La chispa de la vida…
Es que es eso… (Risas). Soy muy amigo de Álex de la Iglesia, y ahora también de Carolina, y ella me invitó a que viéramos los tres juntos las nominaciones porque creíamos que tendríamos motivos para celebrar algo, y nos quedamos los tres diciendo: ‘¿Qué está pasando?’ Pero de verdad, es solo un premio más, como el TP o el de la Unión de Actores. Miente todo aquel que dice que los premios no importan. No importan hasta que te los dan. Antes que actor, a diferencia de otros, yo soy persona, y como tal me quejo de lo que me molesta.
Un gran caramelo el personaje de malvado representante de televisión que te ofreció Álex en esta película, ¿no?
Lo bonito de este personaje fue hacerlo. Encima es una denuncia a ese tipo de periodismo sangrante. Solo tuve que poner el televisor para ver que hay mucha gente que se dedica a eso. Resultó muy cómodo porque, sin moverme de casa, me dieron pistas para mi personaje. Todos tenemos un malo dentro, y sacar ese malo para trabajar es muy divertido. Me costó mucho ser tan despreciable con Mota porque tuvimos un gran feeling. Él y yo hemos tenido una carrera parecida. Él ahora empieza por algo que yo ya pasé. Espera no ser juzgado siempre por su personaje de la televisión, como yo, y espero que empiece su carrera cinematográfica también con el Goya. De eso, sí que estoy convencido de que se lo van a dar.
¿Cómo ha sido trabajar con Mota?
Me ha sorprendido mucho su capacidad de trabajo -y no es peloteo ¿eh?-. De la misma forma que digo que ya le gustaría a Salma, y es una tía maravillosa y nos hemos divertido mucho, pero venía de hacer una película y se iba a hacer otra, como si fueran churros. Mota, en cambio, lo llevaba tan preparado que cuando se emocionaba era tan difícil ser malo con él… Pero bueno, creo que he sacado al malvado que llevo dentro que cuando lo saque de verdad, os vais a enterar. (Risas) Aun así, creo que debía haber sido más cabrón y tener mi merecido.
A lo mejor el próximo proyecto que tienes con Mota puede ir por ahí…
Es que de eso no puedo hablar mucho… (Risas) Que me conocéis y sabéis que tengo la boca muy grande. Sí es cierto que existe un proyecto para los dos. Fue una filtración que hubo de no sé quién en la que todo lo que se decía no era cierto, pero sí hay algo. Con los recortes de TVE, veremos si la hacen ellos o la hace otra cadena, pero yo creo que vamos a trabajar juntos. Seguramente, este año nos veréis haciendo de hermanos.
¿Tenías ganas de volver a la televisión?
Muchas. Lo que pasa es que me ofrecían cosas que no me gustaban. Estoy muy ilusionado.
