He pasado el fin de semana en Madrid, por razones médicas y comprobando mi buen estado de salud, que con la que está cayendo, no es poco, con mis dos hijas pequeñas, que viven en la capital, y he vuelto a pisar sus calles, que desde hacía más de un año no visitaba. Viví en esa ciudad un tercio de mi vida, allí ejercí el noble oficio de la abogacía, que después cambié, al también noble oficio de dar de comer al hambriento, regresando a mis tierras.
Tengo en Madrid grandes y viejos amigos y me gusta pasear por sus calles, hoy un poco descoloridas, pienso que mi amiga y compañera Carmena, la tenía más florida. Es lo que hay.
Pero a lo que voy, sin duda por estas elecciones tan innecesarias como próximas, Madrid está literalmente tomada por unos carteles que dicen ‘Ayuso Libertad’, con una foto de la señora Díaz, que ahora se hace llamar Ayuso, olvidando su apellido paterno, quizás debería hacérselo mirar.
En El País, hace unos días, Muñoz Molina, decía que habrá que ver qué entiende por libertad la citada señora Díaz Ayuso, que a mí me recuerda a su tocaya, la reinona Isabel, en el exilio. “Para la libertad, sangro, lucho y pervivo”, decía Miguel Hernández.
Por esa libertad hemos luchado los españoles, y por favor, señora Díaz (que por su legítimo derecho a la libertad, ahora se llama Ayuso), no se apropie de la libertad, que es de todos
Dice Don Quijote, “libertad, Sancho, que es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”. Blas de Otero, León Felipe, Jaime Gil de Biedma, y hasta el propio Fray Luis de León, defendieron y lucharon por la libertad.
En 1942, Paul Éluart, escribe aquel famoso poema, que se ha convertido en el gran canto a la libertad, “desde la escuela, en la nieve, en la arena, en las páginas leídas y en las vírgenes, en la selva, en el desierto,…..y por el poder de una palabra, vuelvo a vivir, nací para conocerte, para contarte, libertad”.
Libertad es respeto, libertad es escuchar. La Transición española, el paso de la dictadura franquista a la democracia, fue un bello ejercicio de libertad, de compromiso, de respeto, hoy discutida por algunos, nadie es perfecto.
La libertad no es hacer lo que uno quiera, la libertad consiste en respetar la libertad del otro, ceder el paso a la otra libertad, respetar, comprender y no insultar. Por esa libertad hemos luchado los españoles, y por favor, señora Díaz (que por su legítimo derecho a la libertad, ahora se llama Ayuso), no se apropie de la libertad, que es de todos.
