Los integrantes del movimiento del 15M aprovecharon ayer la constitución de los ayuntamientos en Castilla y León para celebrar caceroladas frente a las casas consistoriales de las nueve capitales de provincia, que en la mayor parte de los casos se desarrollaron de forma pacífica. Sólo se registraron incidentes en Burgos, donde dos personas fueron detenidas después de que un grupo siguiera a varios políticos y llegara a subirse en sus coches oficiales, y en Zamora, donde la Policía tuvo que escoltar a algunos invitados y hubo algunos forcejeos entre los agentes y los que estaban protestando.
Un grupo de ‘indignados’ persiguió en Burgos durante varios metros al ex alcalde, Juan Carlos Aparicio, y a la subdelegada del Gobierno, Berta Tricio, cuando salían de la Casa Consistorial y algunos de ellos llegaron a subirse en sus coches oficiales al grito de «chorizos, chorizos». La situación obligó a intervenir a la Policía y se produjeron algunos enfrentamientos , que acabaron con la detención de dos personas, aunque no hubo que lamentar heridos.
En Zamora, una veintena de agentes de la Policía Nacional y la Local impidieron con forcejeos la entrada en el Ayuntamiento de un grupo de personas, incidentes en los cuales le rompieron el flash de su cámara a un fotógrafo, aunque desde el movimiento 15M se aseguró que eran personas ajenas a él.
Los indignados de Salamanca también se concentrarone en la Plaza Mayor en un acto que estuvo marcado por la denuncia que habían hecho ante los juzgados debido a que cinco de sus miembros habían sido agredidos por la Policía Local. Las consignas giraron en torno a este suceso, con frases como «si tocan a uno, tocan a todos» o, con las manos en alto, «éstas son nuestras armas».
Por último, el 15M de Valladolid denunció el ataque cometido por cinco individuos «ajenos y contrarios» a este movimiento durante la madrugada del sábado al campamento.
