30 puntos. Ni uno más, ni uno menos. Esos son los puntos que aún están en juego para el Club Deportivo La Granja, y a ello ha de aferrarse un equipo que entró de nuevo en crisis después de sumar cinco jornadas consecutivas sin ganar, y más aún tras la derrota del pasado fin de semana en el feudo de la Cebrereña.
No cabe duda que el resultado en Cebreros es tremendamente negativo para el equipo, que se marchó hundido del terreno de juego de El Mancho. La permanencia se coloca ahora a nueve puntos, los que tiene de ventaja el Burgos Promesas 2000, y que podrían reducirse a seis si el equipo granjeño es capaz de doblegar al Becerril en el encuentro que jugará el próximo Jueves Santo, uno de los dos que tiene pendientes todavía el cuadro del Real Sitio, que necesita recuperarse anímicamente si quiere mantenerse a flote.
Un vestuario dolido
Además, otra circunstancia viene a poner un poco más de dificultad a la empresa de salvar la categoría. Las desavenencias de algunos jugadores con Enrique Casas comienza a ser más que evidente, sobre todo después de la bronca pública que recibió la plantilla en el centro del campo tras el empate en el encuentro frente al Real Ávila, y que cayó muy mal en un equipo acostumbrado a lavar sus trapos sucios en el vestuario, y que en todo este tiempo no ha querido meterse en otras guerras que no fueran la de la permanencia. Jugadores como Chiqui han desaparecido de las convocatorias, y otros como Bubi o David Arranz tienen una presencia casi testimonial. El técnico confía más en otros futbolistas, aunque los resultados no sean los esperados.
Pese a ello, el equipo continúa unido en busca de un par de resultados positivos que vuelvan a regalar un poco de moral, como la que ha adquirido el Real Ávila, que pese a situarse un punto por detrás del CD La Granja en la clasificación, afronta las próximas jornadas con la moral de haber sumado dos victorias consecutivas. Precisamente las que necesita el equipo granjeño para volver a pensar, de manera real, en una permanencia que, a día de hoy, no pasa de ser una mera esperanza.