El salón de actos del palacio de Pedro I acogió el viernes a más de medio centenar de personas que acudieron a la conferencia ‘La Sábana Santa, Testigo de da Resurrección’. El encargado de realizar la ponencia sobre las últimas investigaciones del lienzo fue el profesor don Rogelio Cabado, estudioso de la Sábana Santa, miembro del Centro Español de Sindología, y gran experto conferenciante sobre este tema.
Ante un público expectante, el ponente decidió dividir su intervención en varias partes que trataron sobre el lienzo, la fotografía de este, el hombre y la pasión. En todo momento se refirió al lienzo como pieza que cubrió a un hombre que sufrió una terrible tortura, desde la visión más objetiva.
La Sábana Santa es una gran pieza de lino de 4,41 metros de largo y 1,13 metros de ancho que actualmente se encuentra en la catedral San Juan Bautista de Turín, Italia.
Según Cabado, existe una confusión, ya que la palabra exacta no es sudario, pues esa es la denominación de la tela que cubrió su cabeza, y que se conserva actualmente en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. También hizo un recorrido por la Basílica de Turín, mostrando las enormes bóvedas de una de las capillas, bajo las que se encuentra expuesta. Explicó de dónde viene la tradición de guardarla en un cofre de plata, debido a que en otro tiempo, venerar la Sábana era perseguido por considerarse iconoclasta. Un incendio en el año 78 en dicha capilla provocó incontables destrozos en la catedral y también en la Sábana. El profesor comentó un dato curioso, y es que fue salvada por un bombero tras más de 100 golpes de maza en la cristalera blindada que la protegía. Nunca se ha llegado a saber si el incendio fue intencionado, pero las sospechas apuntan a que así sucedió.
Cabado explicó que son numerosos los incendios que ha sufrido el lienzo a lo largo de la historia y sus diferentes ubicaciones, y destacó que en uno de los más significativos, la caja contenedora de la Sábana comenzó a derretirse y dejó marcas indelebles en una de las esquinas. Las monjas que salvaron el lienzo intentaron apagar el fuego con agua, lo que también contibuyó a su deterioro. El cuerpo central no sufrió daños, lo que ha permitido continuar con las investigaciones.
Con fotografías ilustrativas que acompañaron su presentación, el público pudo observar el material puro de lino que constituye la Sábana, el cual se cree que pudo ser tejido con una rueda.
Entre los múltiples nombres de investigadores, historiadores y expertos científicos que se nombraron, destacó el de un suizo que dedica sus estudios a investigar los tipos de pólenes que han ido afectando al lienzo a lo largo de los años. Debido a esto, el lienzo ha aumentado un 15% su peso original.
En la exposición se hizo hincapié en el significado religioso de la pieza, pero también en el simbolismo desde la perspectiva más objetiva. Papas como Pío XI , Juan Pablo II o Ratzinger fueron grandes instigadores de la investigación. Concretamente, según Juan Pablo II, “no se trata de cuestión de fe, debe investigarse objetivamente”.
Así, las diferentes técnicas de positivado en las fotografías del lienzo, han permitido observar las distintas posturas que adoptó el cuerpo. Todas ellas, estudiadas a fondo por equipos de medicina, arqueología, física o palinología, revelan que ese lienzo envolvió a un hombre que fue flagelado, golpeado, crucificado y abierto en el costado. A pesar de todas las asombrosas imágenes que se mostraron, se explicó que faltan de ciertas partes como el cuello, ya que las investigaciones afirman que otras telas lo cubrían.
Rogelio Cabado quiso destacar el trabajo de un equipo de investigación procedente de Estados Unidos, que en su mayoría estaba integrado por científicos “no creyentes” que afirmaron que es imposible su falsificación; “ni el mejor pintor podría hacer algo tan maravilloso como esta impresión en la Sábana”, comentó.
Los avances tecnológicos han permitido comprobar con maquinaria específica que es imposible que fuera pintado posteriormente, ya que no existe “ni una sola muestra, nada lineal”. La técnica de rayos X ha conseguido dar a conocer a los expertos que hay una radiación que procede de ese cuerpo imposible de reproducirse en el universo; esa radiación ha quemado el lienzo y ha provocado el asombro y la confusión de todos los estudiosos del efecto.
Para terminar, en la última parte de la ponencia, se presentaron imágenes de ciertas marcas consideradas “sello de autenticidad”. Una de ellas es una marca de sangre de la frente, que los expertos anatómicos han definido como sangre arterial, que realiza curvas en su recorrido siguiendo las arrugas de la frente de un ceño fruncido, símbolo de gesto de dolor. Entre las múltiples marcas orgánicas, vislumbra la “historia de un rostro magullado que contiene golpes de puños, cejas deformadas, el cartílago nasal partido por lo que parece ser fue un bastonazo propinado desde el lado izquierdo, pómulos hinchados o labios partidos”.
La charla, organizada por la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de Cuéllar, a la que asistieron miembros de otras cofradías de la villa, terminó con un coloquio que acercó a los vecinos al inicio de la Semana Santa cuellarana.
