Las empresas españolas que han superado los «difíciles últimos años» han conseguido mejorar su productividad, pero a costa de una «importante» destrucción de empleo y un «relevante deterioro» de sus resultados netos, según indica el estudio sobre la Evolución de las empresas españolas entre 2010 y 2012 realizado por Informa D&B, del Grupo Cesce, presentado esta semana.
Aunque las firmas nacionales analizadas en dicho informe incrementaron un 2% su facturación en este período, sus resultados netos registraron una caída acumulada superior al 67%. Esto se debe, en parte, al incremento del 5% de la partida de aprovisionamientos y a la subida del 15% de los gastos financieros por el continuo encarecimiento de la financiación bancaria.
Los niveles de deuda total de las compañías disminuyeron un 12,5% durante el período 2010-2012, independientemente del tamaño de las empresas. El déficit a largo plazo experimentó un mayor y continuo recorte, casi un 15% acumulado en el tramo de tiempo analizado, mientras que la financiación externa a corto plazo se ajustó un 7% en estos mismos años.
Por otro lado, Informa D&B destaca en su análisis que la creación de nuevas firmas se está activando, aunque sin llegar a los niveles anteriores a la crisis. Durante los años 2010, 2011 y 2012 se registraron 80.524, 84.806 y 88.713 empresas nuevas, respectivamente. Estas cifras muestran un paulatino estímulo acumulando un incremento algo superior al 10%, aunque se mantienen «todavía muy lejos de las de antes de la crisis, ya que en 2007 se crearon 145.337 empresas».
Durante estos tres años, las empresas españolas redujeron su plantilla un 5% de media. Con la política de ajustes puesta en marcha desde 2010, las tasas de empleo sufren recortes de manera ininterrumpida, siendo especialmente intensos entre 2011 y 2012, con una caída del 4%.
2012, UN AÑO NEGRO
Asimismo, la masa salarial promedio bajaba un 2% del 2010 al 2012, mientras que la facturación por empleado crecía considerablemente y de manera continuada, acumulando una subida del 7,5%, consecuencia del fuerte ajuste de las plantillas y del incremento del 2% de la cifra de facturación.
El año 2012 es «especialmente negativo» ya que la vuelta a la recesión de la economía española ocasionó que el mercado laboral entrase en una nueva fase de deterioro. Este ejercicio sumó el 74% de la destrucción de empleo acumulada desde 2010. Igualmente, el coste medio de personal se contrajo un 1% en 2012, frente al incremento del 4% del año anterior, concluye el informe.
