El desplome en la demanda de trabajo, la morosidad y la reducción del crédito por parte de las entidades bancarias mantienen a las empresas auxiliares de la construcción en Segovia en una situación «muy grave», que ha provocado el despido o la no renovación de contratos al 25% de los trabajadores del sector, según explicó ayer el presidente de la Asociación Segoviana de Empresas Auxiliares de la Construcción (ASEAC), Carlos Polo.
ASEAC integra a 60 empresas segovianas, que ejercen como subcontratas de promotoras del sector de la construcción. La crisis ha provocado la salida del 25% de los 700 trabajadores de las empresas auxiliares de la construcción en Segovia, por la aplicación de expedientes de regulación de empleo y por la no renovación de contratos, según estimó Polo.
La situación de las empresas auxiliares se ha visto agravada por un fuerte descenso de la demanda de trabajo, con caídas del 40% en 2009 y de hasta el 60% en lo que va de 2010, con respecto a años anteriores, una situación a la que se une, de acuerdo con el presidente de ASEAC, el problema de la morosidad. Polo explicó que las empresas están avocadas a no cobrar o a hacerlo con plazos de pago dilatados en el tiempo; señalando, a modo de ejemplo que, en la actualidad, se están firmando contratos a 210 días de pago.
incumplimientos El presidente de ASEAC denunció los incumplimientos de la Ley de Lucha contra la Morosidad, que entró en vigor el pasado mes de julio, que establece plazos obligatorios de pago para los proveedores.
Explicó que en caso de las empresas promotoras se establece un plazo de 120 días hasta 2011, que será de 90 días desde 2011 a 2012. «No se está cumpliendo, además las empresas están aplicando retenciones a los proveedores de hasta un 10 por ciento».
Por otra parte, Polo indicó que los créditos bancarios a las empresas auxiliares «han decrecido enormemente». Tras indicar que las empresas ven como no se les renuevan las pólizas de crédito ni se les concede nueva financiación, Polo señaló que los bancos «todo lo que huele a construcción lo tratan con mucha precaución».
Por otra parte, el presidente de ASEAC lamentó la «drástica» reducción de la obra pública. «Las constructoras no trabajan y las empresas auxiliares, en consecuencia, tampoco, en Segovia no hay obra pública y las expectativas de nuevos proyectos son difusas», apuntó Polo, quien aventuró que «ahora viene lo peor de la crisis, porque las empresas han agotado todos sus recursos» y «no ha visos de salir de esta situación ni a corto ni a medio plazo».
Polo indicó que el hecho de que la demanda de trabajo se haya reducido hasta en un 60% y que los despidos se cifran en un 25% indica que las empresas «no quieren despedir».
El presidente de ASEAC explicó que muchas empresas no despiden porque no tienen dinero para hacer frente a fuertes indemnizaciones y que las que han desaparecido lo han hecho al principio de la crisis porque el resto, en su mayoría de origen familiar, «están aguantando, hipotecándose para poder sacar adelante el negocio».
Tras indicar que «también hay un componente sentimental, porque se aguanta para no despedir a trabajadores que llevan muchos años en las empresas», Polo indicó que, dada la situación, muchas empresas «se van a tener que plantear expedientes de regulación de empleo» porque «de aquí en adelante, será mucho más difícil soportar la situación».
Polo se mostró pesimista de cara al futuro y así apunto que si la demanda de trabajo no aumenta y se mantengan las dificultades de obtener financiación «se producirá el cierre de más empresas y serán muchos más los despidos.
Convenio
Por otra parte, el presidente de ASEAC anunció la firma de un convenio con la Academia Pitágoras que permitirá a los trabajadores del sector la obtención de la futura tarjeta profesional de la construcción.
Polo y el director de la Academia, Emilio Galán, explicaron que, de acuerdo con la Ley 32 de 2006 que regula las contratación, ha quedado establecido la obligación de los trabajadores del sector de disponer de una tarjeta profesional de la construcción, que será obligatoria a partir del 31 de diciembre de 2011. Esta tarjeta acredita al trabajador la formación en prevención de riesgos laborables, así como los periodos de ocupación en empresas que desarrollan su actividad profesional.
Tras indicar que Pitágoras fue el primer centro homologado por la Fundación Laboral de la Construcción, Galán precisó que la formación constará de dos cursos; uno general (8 horas) y otro de especialización por puesto de trabajo (20 horas).
