La actividad en la donación de órganos registrada en los hospitales públicos de Castilla y León entre enero y junio de 2015 experimentó una mejoría con respecto al mismo periodo del año anterior al pasar de 54 a 56 donantes, según los datos aportados por la Consejería de Sanidad, quien destacó la solidaridad de los castellanoleoneses y su concienciación de que con esta acción pueden salvar vidas o mejorar el bienestar de un enfermo.
En concreto y según el informe semestral de la Coordinación Autonómica de Trasplantes, esta actividad supuso la generación de 183 órganos (168 en 2014) destinados al trasplante de riñones, corazones, hígados, pulmones y páncreas.
Así, la actividad trasplantadora registrada entre enero y junio indica que se realizaron 61 implantes renales, 38 de ellos en el complejo asistencial Universitario de Salamanca y 23 en el hospital Clínico Universitario de Valladolid. Además, el centro charro registró cinco trasplantes renales de vivo y cuatro de páncreas-riñón.
El balance semestral refleja también la realización de 20 trasplantes hepáticos en el hospital universitario Río Hortega de Valladolid, mientras que el Clínico de la capital vallisoletana llevó a cabo cuatro trasplantes cardiacos. Otro bloque de actividad se refiere a las córneas implantadas, que sumaron 51.
Por hospitales, el número de donantes de órganos entre enero y junio de 2015 fueron: tres en Ávila, nueve en Burgos, 11 en León, dos en El Bierzo, tres en Palencia, 11 en Salamanca, dos en Segovia, cuatro en el Clínico de Valladolid, ocho en el Río Hortega y tres en Zamora.
La acción de ser donante de órganos es una de los mayores actos de solidaridad. Sin embargo, en la actualidad no hay ningún documento que permita que una persona decida en vida ser donante y son los familiares los que deciden en el momento del fallecimiento si realizan la donación.
Aún así, existen varios organismos, como la Organización Nacional de Transplantes, que emiten unas tarjetas de donante cuya validez es sólo administrativa y no legal. Aún así, con ellas el ciudadano expresa su deseo de convertirse en donante de órganos aunque es importante que muestre ese deseo a sus familiares y allegados para que puedan cumplir su voluntad. La emisión de la tarjeta no tiene en sí misma ninguna obligación y puede ser anulada en cualquier momento.
