La Gimnástica Segoviana seguirá una jornada más como líder del grupo octavo de la Tercera, gracias a la mínima victoria que logró frente al Almazán en un encuentro en el que fue de más a menos, hasta terminar pidiendo la hora y encomendándose a San Frutos para sumar los tres puntos.
Tras la derrota en Burgo de Osma frente al Uxama, se temía que al conjunto azulgrana le hubieran entrado las dudas, y éstas comenzaron a ser despejadas con una alineación en la que Luis Bertó mantuvo a Pablo bajo los palos, pero dio entrada a Javi Marcos por Rafa Montalvo, a Rubén por Quino y a Dani Arribas por el sancionado Calleja. El respeto al fuerte centro del campo del Almazán llevó al cuerpo técnico a meter algo más de músculo en la medular, en principio sacrificando el juego de toque, algo que se notó en los primeros minutos de partido.
Un lanzamiento de falta desviado de Víctor Pérez, y otro lejano de Dani Arribas fueron el escaso bagaje defensivo de la Segoviana en un arranque de encuentro en el que los aficionados no encontraron demasiados motivos para aplaudir. Pero bastó con que los azulgranas cogieran un poco más de confianza, en buena medida porque sus oponentes no tenían ni idea de lo que hacer con la pelota cuando se hacían con ella, para que poco a poco las ocasiones fueran llegando con algo más de claridad.
La tuvo Quique antes de cumplirse la media hora de partido, pero su buena internada concluyó con un remate centrado al cuerpo de Andreas. Poco después, Ayrton no pudo precisar un cabezazo en buena posición dentro del área, pero la sensación que quedaba era que el líder había recuperado el fútbol, y que sin llegar al asedio, el gol estaba mucho más cerca de llegar sobre la meta del Almazán que sobre la local.
La Segoviana, que había dispuesto de varias acciones a balón parado que no pudieron culminarse, encontró el premio del gol al filo del descanso, cuando en una falta botada al área el balón le cayó a Anel, extrañísimamente solo en el área pequeña. El ayer capitán gimnástico hizo lo que hay que hacer, marcar gol, y después mirar a los lados confiando en que no estuviera en fuera de juego. Que no lo estaba.
El 1-0 espoleó al Almazán, que ya bordeó el empate antes del descanso, y que tras él dio un descarado paso adelante, mientras que el equipo de casa, después de que Anel no pudiera precisar su remate de cabeza tras un saque de esquina, diera dos pasos atrás, confiando en un contragolpe para sentenciar, a pesar de que Bertó dejó en la grada a Dani Lázaro, metiendo en la convocatoria a un Miguel aún débil tras la gastroentreritis que sufrió el viernes.
De esta manera, el cronómetro empezó a marchar cada vez más despacio para los intereses gimnásticos, y lo que había sido una tarde plácida para Pablo (empeñado en complicarle la vida a Javi Marcos en la salida del balón) pasó a convertirse en un tormento durante los últimos veinte minutos de encuentro, en los que el centro del campo segoviano perdió la batalla, y el balón comenzó a llegar con claridad a los tres cuartos del campo.
Huete tuvo el empate en un remate cruzado que salió fuera por casi nada, y Aldo se echó las manos a la cabeza después de que un balón peinado sobre el marco local se encontrara con el larguero cuando el partido estaba a punto de expirar. Fueron las dos acciones más claras de un Almazán que estuvo más cerca del empate de lo que sus remates pudieron indicar.
La Segoviana pudo haber ahorrado el sufrimiento final a los aficionados si Dani Arribas hubiera acertado con la portería después de una grandísima acción de Ayrton, o si Quino no se hubiera encontrado con el portero en otra clara oportunidad. Pero estaba escrito que el líder tenía que ganar sufriendo, y así sucedió.
