Hace unos años era impensable que en las aulas de los colegios de la localidad los profesores acudieran el último día lectivo de octubre disfrazados a clase. No obstante, la celebración de Halloween ha llegado para instalarse, y en la villa son los centros educativos los que mayor importancia lo dan; la relevancia de la asignatura de inglés confiere peso también a las tradiciones del país.
Así, en el CEIP ‘San Gil’, como segundo año consecutivo tuvo lugar el II Certamen de Calabazas Decoradas. Alumnos de todos los cursos del colegio decoraron sus calabazas, que han estado expuestas a la entrada del centro durante esta pasada semana. Antes de que profesores y alumnos tomaran este puente del Día del Docente y la festividad de Todos los Santos, el jurado del certamen eligió a los ganadores. La decisión no fue nada fácil: el nivel aumentó respecto al año anterior. Además, los pequeños han utilizado todo tipo de materiales —también reciclados—; han puesto piernas a sus calabazas con zanahorias, gafas, trenzas, pelucas, sombreros de bruja, muelles y toda clase de complementos que han hecho de estas las creaciones más terroríficas y divertidas. Los ganadores más pequeños fueron, con 3 años, Joel Martínez de la Calle; con 4, Sandra Sanz Martín, y con 5 años, Hugo Bermejo Muñoz. En Primaria hubo un ganador por cada curso: Inés Pilar Franchi, de primero; Ahinara Jiménez Escudero, de segundo; Antoine Pilar Franchi, de tercero; Thelma Sastre Rodríguez, de cuarto; Adrián Moreno Muñoz, de quinto y Raúl Díaz Sanz, de sexto. Todos disfrutaron de un día en el que el terror se convierte en diversión, disfraces y buen ambiente por los pasillos del colegio. El resto de centros también lo celebró con otras actividades en las que fomentaron la creatividad de los niños. Brujas, momias, vampiros y esqueletos llenaron los patios de los tres centros de Primaria de la villa. Aunque quedan reacios a esta celebración, es un hecho que los pequeños disfrutan con esta tradición importada.
