La capital del Principado de Asturias, Oviedo, celebró ayer la trigésimo quinta ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias (antes denominados Príncipe de Asturias), la primera en que adoptan esta denominación y la segunda de Felipe VI como Rey.
La edición de este año estuvo marcada en Oviedo por la polémica entre colectivos críticos con la monarquía y los gastos derivados de la celebración, encabezados por las ‘Marchas por la Dignidad’, y los defensores de los galardones, liderados por la ‘Plataforma Cívica por los Premios’.
De hecho, dos horas antes del inicio de la gala empezaron a llegar a las inmediaciones del Teatro Campoamor centenares de personas a favor y en contra de los premios. Pasadas las 18.00 horas comenzaron a salir del Hotel de la Reconquistas los galardonados para recorrer en coche la escasa distancia con el Teatro Campoamor, donde fueron recibidos con las tradicionales bandas de gaitas.
A las 18.35 comenzó la gala con la entrada de los Reyes y la bienvenida al escenario de los galardonados de este año: Wikipedia (Cooperación Internacional); La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios (Concordia); Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna (Investigación Científica y Técnica); Emilio Lledó (Comunicación y Humanidades); Francis Ford Coppola (Artes); Leonardo Padura (Letras); y Esther Duflo (Ciencias Sociales); con la única ausencia de los premiados en la categoría de Deportes, los hermanos Pau y Marc Gasol.
Entre las anécdotas de esta edición, se encontró el relato de Padura sobre la influencia de una pelota de béisbol en su trayectoria como escritor, hasta el punto de llevarla consigo en todo momento. Incluso, cuando recogió el premio, hizo el amago de lanzársela al público, visiblemente emocionado en este sentido.
También llamativa fue la recepción del galardón por parte de los seis representantes de Wikipedia, que se dirigieron a los asistentes haciendo con sus manos el signo de la ‘W’, tras recibir su galardón de manos del Rey.
El discurso pronunciado por el Rey de España, don Felipe, fue interrumpido por aplausos en varias ocasiones por los asistentes. De hecho la ovación más larga de la presente ceremonia en el Teatro Campoamor se produjo después de que el Rey pronunciase una frase que llegó a un público cómplice: “Que nadie construya muros con los sentimientos”. El Rey invitó a “seguir construyendo España” y a alejarnos de todo “lo que nos separa y debilita”. Apeló a la “defensa de la legalidad y de la Constitución”, agregó.
