Las carreteras de Castilla y León se cobraron en 2025 la vida de 108 personas, la cifra más baja de los últimos cuatro años, y un 14,2 por ciento menos que en 2024, cuando las víctimas mortales ascendieron a 126. Además, para encontrar una cifra tan baja habría que remontarse al año 2019, cuando se contabilizaron 96 fallecidos en accidentes de tráfico, o al año 2020, cuando el descenso de la circulación que provocó la pandemia hizo que la cifra total de muertos fuera de 89. Por el contrario, la cifra más alta de la última década se alcanzó en 2022, con 136 fallecidos.
Por provincias y, según datos provisionales, León se situó a la cabeza con 20 muertos, uno más que los contabilizados en Burgos. No obstante, mientras las carreteras burgalesas sumaron dos fallecidos más que el pasado año, en las leonesas se contabilizaron ocho menos. Por el contrario, el mayor incremento lo experimentó Segovia, que pasó de cinco a 14 víctimas mortales, mientras que en el extremo opuesto se sitúa Ávila, que redujo un tercio los fallecidos, al pasar de los quince del 2024 a seis.
En Valladolid hubo que lamentar 14 muertes, dos más que en 2024, y la misma cifra se registró en Zamora, aunque en este caso hubo seis muertos menos. Después de Ávila, Soria fue la provincia con menos víctimas mortales al contabilizar seis (+2). En Palencia se contabilizaron 8 (-2) y en la misma cifra en la provincia de Salamanca (-3).
Enero fue el mes más dramático. Así, en la mañana del día 10 un hombre y una mujer perdieron la vida tras chocar el turismo en el que viajaban con un camión en la carretera N-403, a la altura de la localidad abulense de Tornadizos, en un tramo de nefasto recuerdo, dado que el 8 de julio del 2013 nueve personas fallecieron y 22 resultaron heridas en el accidente de un autobús.
Siete días después, la tragedia se trasladó al kilómetro 63 de la autopista AP-6, en El Espinar (Segovia), donde un camión que transportaba agua oxigenada se salió de la vía y, tras atravesar la mediana, colisionó con otro camión y un turismo, lo que provocó que comenzara a arder. En el suceso murieron dos personas.
Diego Jota
El accidente más mediático tuvo lugar el 3 de julio en la A-52, a la altura de Cernadilla (Zamora), cuando murieron el futbolista portugués y jugador del Liverpool Diego Jota y su hermano, André Silva. Un reventón en una rueda trasera y un exceso de velocidad fueron las causas del siniestro.
También dramática resultó la muerte de dos ciudadanos británicos, un hombre de 78 años y una mujer de 58, que perdieron la vida el 10 de mayo después de que el coche en el que viajaban cayese al río Yuso a la altura del kilómetro 112 de la N-621 a su paso por Boca de Huérgano (León). Similar a este siniestro fue el que le costó la vida a dos jóvenes tras caer su coche por una ladera de la BU-570, que conecta Espinosa de los Monteros (Burgos) con Cantabria. En el suceso resultaron heridos otros tres jóvenes.
En el trágico balance se incluye la muerte de un bombero del Parque de Íscar perteneciente a la Diputación de Valladolid, que perdió la vida después del vuelco del camión en el que viajaba cuando se desplazaba a Peñafiel para colaborar en la extinción de un incendio.
Además, a finales de mayo perecieron los dos ocupantes de un camión de residuos urbanos al salirse de la vía y volcar en el kilómetro 18 de la BU-30, a la altura de de Quintanadueñas, en Burgos. Al mismo tiempo, el choque frontal entre un coche y una furgoneta en el kilómetro 29 de la N-627, en Montorio (Burgos) le costó la vida a dos personas en octubre, mientras que ese mismo mes dos personas perdieron la vida tras sufrir un accidente y posteriormente incendiarse su vehículo en la presa de Bárcena de Ponferrada.
También hay que lamentar el fallecimiento de dos alcaldes. El de la localidad segoviana de Nieva, Jonatan Rubio, que perdió la vida en mayo tras una colisión entre un turismo y un camión en la CL-605, y el alcalde del municipio abulense de Aldeaseca, Luis Ignacio Arévalo Martín, que murió el 9 de diciembre en un choque entre una furgoneta y dos coches en la N-601, en el término municipal de Alcazarén (Valladolid).
La última víctima de las carreteras de Castilla y León fue un motorista de 46 años que perdió la vida en el kilómetro 22 de la AV-502, a la altura de la localidad abulense de Cebreros, el pasado 27 de diciembre.
