La villa de Ayllón ha celebrado la singular fiesta ancestral del Jueves Lardero en la que se abren las bodegas para llenar de alma las entrañas de ‘La Martina’ y, al anochecer, las lumbres comienzan a brillar y a iluminar el cerro, inundándolo de vida. En las bodegas y merenderos abunda la carne de todo tipo, pues es precisamente el centro de la fiesta, por ser el último jueves antes de cuaresma.
Las tortillas de chorizo abundan y forman parte del menú de todas las casas, hasta el punto de servir para almorzar, comer y merendar. Pero toda esta carne y tortilla no se concibe sin la ‘tendida’ pan redondo muy apreciado que es barnizado con aceite. Tampoco puede faltar el ‘cagadillo de monja’, dulce típico formado por caramelo de azúcar y frutos secos (en cada casa se eligen unos u otros).
Para una gran parte de los habitantes de la villa de Ayllón es una fiesta especial, incluso para algunos tan esperada como San Miguel y no sería descabellado pensar que en el futuro se pudiera ubicar una de las fiestas locales para dar mayor peso al Jueves Lardero y fomentar su celebración, dado que ya prácticamente no se festeja San Isidro, según relatan los vecinos de la villa.
