La aprobación por mayoría cualificada del acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur ha provocado la división en el sector agrario segoviano. Mientras asociaciones como ASAJA Segovia y la Unión de Campesinos de Segovia-UCCL rechazan frontalmente el acuerdo por considerar que pone en riesgo al campo europeo, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) reconoce avances en el texto final y considera que puede abrir oportunidades, aunque advierte de la necesidad de una vigilancia estricta.
El Consejo de la UE ha dado luz verde al acuerdo pese a la oposición de países como Francia, Polonia, Irlanda y Hungría y a la abstención de Bélgica. España ha votado a favor, una decisión duramente criticada por ASAJA y UCCL, que denuncian la falta de reciprocidad y la debilidad de las salvaguardas.
ASAJA Segovia alerta del grave impacto que el acuerdo puede tener sobre la viabilidad de miles de explotaciones agrarias, especialmente en sectores sensibles como la carne de vacuno, los cereales, el azúcar, la remolacha, los cítricos o la ganadería extensiva. La organización denuncia que el acuerdo se ha aprobado “sin garantizar una reciprocidad real en las normas de producción y seguridad alimentaria” y advierte de que “la reducción al 5% del umbral de activación de las salvaguardas limita la capacidad de reacción” ante un aumento de importaciones procedentes de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
Por su parte, UCCL denuncia que el campo vuelve a ser la “moneda de cambio de la política comercial europea” y acusa al Gobierno de España de no posicionarse del lado de agricultores y ganaderos. La organización advierte de que, “Sin cláusulas espejo obligatorias, sin controles reales y sin salvaguardas automáticas, este acuerdo es un mal acuerdo para el campo europeo”, subrayan, anunciando que continuarán la movilización social y política..
En una valoración más positiva, UPA considera que el acuerdo aprobado hoy no es el mismo que el de hace unos meses y destaca mejoras introducidas tras la movilización del sector, como salvaguardas más ágiles, mayor reciprocidad en el uso de plaguicidas, bienestar animal y refuerzo de los controles fronterizos. No obstante, UPA avisa de que “estará especialmente vigilante en sectores sensibles” como el vacuno, el arroz, el maíz, la miel o el avícola.
Las tres organizaciones coinciden en que el acuerdo aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo, una fase clave que determinará su aplicación definitiva y el futuro del modelo agrario europeo.
