Los ministros de Economía de la eurozona acordaron ayer que aplicarán el «modelo español» para rescatar a los bancos europeos que suspendan la revisión de activos y los test de estrés que realizará el Banco Central Europeo (BCE) en verano de 2014 con el fin de minimizar el uso de fondos públicos. Ello significa que, antes de cualquier ayuda pública, se aplicarán pérdidas a accionistas y preferentistas y que la recapitalización con fondos europeos será indirecta, a través del Estado.
Por su parte, el titular de Economía, Luis de Guindos, señaló que el «escenario central» es que el rescate bancario concedido por el Eurogrupo a Madrid en 2012 se cierre a finales de año sin prórroga porque ha cumplido «todos los objetivos». El ministro sostuvo que las empresas financieras nacionales están «preparada» para la revisión de activos y los test de estrés que realizará dicho organismo a mediados de 2014.
«El programa se está cumpliendo en todas las etapas y, por lo tanto, en estos momentos, como ha señalado la propia Comisión, es que expirare a finales de año», aseveró el mandatario.
A su juicio, el cierre del rescate bancario pone de manifiesto «que se ha utilizado bien el dinero disponible» -41.300 millones de los 100.000 ofrecidos por el Eurogrupo- y que la posición de la banca española es «completamente distinta» a la de hace un año.
«El programa ha producido sus frutos: tenemos unas empresas financieras que, en estos momentos, están en condiciones de apoyar la recuperación económica en España y que ya no generan incertidumbres, sino que, además, están preparadas para la revisión que se va a producir de los activos cuando a mediados del año que viene el BCE sea el responsable de la supervisión de la banca nacional», aseguró el mandatario.
Guindos negó haber recibido presiones de Bruselas para pedir una prórroga por si surgen nuevas necesidades de capital tras los test de estrés. «Ha sido un proceso en el cual el consenso ha surgido de forma muy natural», señaló.
En venta
Tampoco la situación de Catalunya Caixa, todavía pendiente de venta y sin haber completado su reestructuración, plantea, según el economista, «el más mínimo problema» al fin del rescate bancario porque se le han inyectado ya 12.000 millones de euros de capital y se le han limpiado activos por un importe próximo a 20.000 millones de euros.
«Hay un nuevo equipo de gestión que está llevando a cabo el plan de reestructuración y Catalunya Caixa en estos momentos es una entidad con mucha liquidez y muy solvente que, además, va a llevar a cabo todos los compromisos que teníamos con nuestros socios europeos», subrayó. «El programa va expirar y Catalunya Caixa no va a suponer ningún tipo de rémora al respecto», insistió.
No obstante, la decisión final sobre el cierre del rescate bancario español se adoptará el próximo 15 de noviembre.
Por otro lado, De Guindos reclamó que la nueva ronda de test de estrés del BCE a la banca europea sea un ejercicio «estricto» de cara a los mercados.
«La cuestión fundamental es que el ejercicio se perciba desde fuera, por parte de los inversores y de todos los analistas, como algo serio y riguroso, como ocurrió con el caso español», apuntó.
«Tiene que similar al que se hizo en España porque es mucho más importante esa percepción de seriedad y credibilidad, que el resultado en términos de necesidades de capital», señaló.
