La UE ha alcanzado este lunes, tras una larga jornada de negociaciones, un acuerdo sobre un rescate de 10.000 millones de euros para Chipre. El compromiso ha llegado a punto de que venciera este lunes el plazo dado por el Banco Central Europeo (BCE) para cortar la liquidez a las entidades chipriotas, lo que hubiera provocado su bancarrota y la salida del país del euro. El primer tramo del rescate llegará en mayo.
A cambio de la ayuda, el Gobierno de Nicosia deberá liquidar el segundo banco del país, Laiki, y someter a una profunda reestructuración el Banco de Chipre, la principal entidad de la isla. Los grandes depositantes en estos dos bancos, muchos de ellos rusos, deberán asumir fuertes pérdidas, pero se salvan los pequeños ahorradores con cuentas inferiores a 100.000 euros.
El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, no ha aclarado si los bancos chipriotas, que llevan cerrados una semana, podrán reabrir este martes y ha dicho que la decisión deben tomarla en las próximas horas las autoridades chipriotas y la ‘troika’. Además, ha sostenido que es «inevitable» que se mantengan los controles de capitales, aunque éstos deberán ser «temporales», «proporcionales» y «no discriminatorios», según la declaración aprobada por el Eurogrupo.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) contribuirá a financiar el rescate, según ha anunciado su directora gerente, Christine Lagarde, que no ha precisado cuál será su aportación. «La profundidad de la crisis financiera en Chipre significa que el futuro próximo será muy difícil para el país y sus ciudadanos», ha avisado el vicepresidente económico de la Comisión, Olli Rehn. «Los chipriotas deberán reconstruir su economía a partir de una nueva base», ha subrayado. Y ha anunciado que el Ejecutivo comunitario creará un «grupo de trabajo» para «aliviar las consecuencias sociales de este ‘shock’ económico y ayudar a proteger a los más vulnerables».
El plan final de rescate supone un triunfo de las tesis del FMI y de Berlín, que desde el principio habían defendido una quita a los grandes depositantes, muchos de ellos rusos, para reducir la factura del rescate. El presidente del Eurogrupo ha dicho que la semana pasada no se daban las condiciones políticas para aprobar este plan.
