Encuentro disputado en el complejo Pallafría, unas instalaciones a las afueras de Burgos capital con varios campos, todos ellos muy bien cuidados. La Segoviana jugó a la misma hora y un campo más allá su partido frente al Bupolsa. Frío al inicio del encuentro y frío al final del mismo.
Resultado nuevamente injusto para La Unión, que fue merecedora de algo más en su visita a Burgos. Son varios ya los partidos en los que ello sucede, pero es la realidad, así que las causas de la derrota hay que buscarlas, no en la calidad de los jugadores sino en otras circunstancias.
La Unión tomó el mando en el inicio del choque, con dos peligrosas aproximaciones, sobre todo en la del minuto 7, en la que pudo estar la clave del partido, tras un balón que llegó a Charly ligeramente escorado a la derecha del área local y solo frente a Alberto. El espinariego controló perfectamente el esférico, pero en lugar de rematar en gran posición, en el último instante lanzó un centro chut al palo contrario donde la defensa, que llegaba desarbolada, logró despejar con apuros. Viendo el desarrollo del partido y la igualdad reinante en el mismo, se presentía que quien marcara primero tendría muchas papeletas para llevarse el mismo.
Siguió a esa jugada una fase de dominio alterno, hasta que cerca de cumplirse la media hora de partido, el Burgos jugó sus mejores minutos, con varias ocasiones siendo la más clara la del minuto 29, en la que el delantero local Plinio remató desde la frontal del área y su disparo salió lamiendo el palo. Respondió La Unión con un disparo de Míkel que se fue ligeramente alto y un cabezazo de Gabi en una gran jugada de todo el equipo espinariego.
El inicio de la segunda mitad no pudo ser más espectacular y eléctrico: un saque de esquina del Burgos se fue fuera sin rematador por muy poco y casi a renglón seguido llegó un centro al área en el que a Joselu se le escapó la pelota que casi se introdujo en su meta.
La Unión respondió de forma espectacular: Gonzalo se internó por la banda derecha, y su trallazo se encontró con la escuadra de Alberto. Acto seguido, tras un saque de banda, Gabi estrella su remate en el larguero de la portería del Burgos con extrema violencia.
El escaso público que asistía al encuentro se las prometía muy felices, pero el partido se estancó en una guerra de trincheras en el centro del campo, con constantes interrupciones por el gran número de faltas en un sentido u otro. En éste intervalo, Dani , que había entrado por Gonzalo, se presentó en velocidad ante el arquero burgalés, al que dribló pero no pudo batir ya que se escoró en demasía y su posterior centro al área no encontró rematador.
Poco después, en el minuto 75, llegó el gol que definiría el partido. El Burgos botó una falta en banda izquierda, el alón llega al área a media altura y sin aparente peligro, pero la defensa espinariega hace la estatua y en el segundo palo aparece sólo Marcos Moyano que agachándose marca de cabeza. Gol idéntico al recibido por La Unión en otros partidos.
Ya no pasaría nada importante hasta el final, ya que el Burgos se dedicó a controlar la pelota el mayor tiempo posible en su poder y La Unión lo intentó, pero no pudo. En el instante final, un lanzamiento de esquina a favor de los segovianos pudo ser el empate: hasta Joselu subió a rematar y el balón quedó suelto en área chica de los locales pero no hubo quien la empujara dentro.