Si en la Pasarela Cibeles un modelo saliera ente el público tocando la marcha de la ópera “Aída” con una dulzaina, su foto ocuparía portadas de periódicos para ensalzar la última excentricidad del diseñador de turno.
Pero en Segovia eso es posible, y su protagonista fue ayer Salvador Lucio, que con su arrolladora simpatía y su capacidad para el espectáculo participó con su inseparable dulzaina en el desfile solidario que ayer llenó el patio de butacas del Teatro Juan Bravo de un público dispuesto a pasar un buen rato aceptando la propuesta solidaria de la oenegé AMREF Flying Doctors, que congregó a cerca de una treintena de voluntariosos modelos procedentes de ámbitos como el deporte, el periodismo, la empresa o la política.
Conducido por la periodista Pilar de Miguel, el desfile comenzó con un primer pase de ropa infantil, donde un numeroso grupo de niños y niñas exhibieron su desparpajo e ingenuidad sobre las tablas del escenario, mientras las cámaras de fotos y de video de sus madres y abuelas no perdían ni un solo detalle de su paso como modelos.
Después llegó el turno de los “mayores”, que dejaron también la verguenza entre bambalinas y salieron a darlo todo por tan merecida causa. La seriedad de los políticos como José Carlos Monsalve o Daniel Sobrados, muy metidos en su papel, contrastaba con el desenfado de Salva Lucio o la indisimulada admiración que causó entre el público femenino la rotunda presencia del futbolista de Caja Segovia Roberto Tobe, cuyo atlético cuerpo generó más de un suspiro de admiración.
Al concluir el desfile, todos los participantes y el público se trasladaron hasta la Sala Boss, donde compartieron un aperitivo con el que concluyó una noche de moda, solidaridad, y sobre todo, diversión.
