El presidente de la Segoviana es un hombre optimista, pero con los pies en el suelo. Fernando Correa vivió con pasión el ascenso del equipo en Logroño, “y fue muy emocionante porque hasta los minutos finales no lo vimos hecho”.
Quizá sea un poco el signo de la Gimnástica Segoviana ese de sufrir siempre hasta el final
En todos los deportes se sufre, y yo creo que ese sufrimiento es tanto físico como psicológico. En el fútbol no va a ser menos, y en la Segoviana sufren los jugadores en el campo, sufres por el resultado… siempre se sufre.
¿El ascenso fue su mayor alegría como presidente?
Sin duda. Pero, aparte de subir, la alegría me la da ver el equipo, porque hay una plantilla que da gusto, compuesta por gente con la que te gusta compartir tu tiempo, y que en el día a día me ha dado muchas alegrías. Evidentemente subir es un extra que me ha reportado una satisfacción muy grande.
Cuando llegó a la Gestora azulgrana, usted abogaba por normalizar la vida del club, quitar deuda y después, si deportivamente se daban las circunstancias adecuadas, ascender de categoría. ¿En qué punto se encuentra su planteamiento?
Creo que, del cien por cien del proyecto, hemos cumplido un setenta por ciento. No sé si el club tiene ahora una imagen distinta, pero creo que sí que la hemos mejorado, porque ahora de la Segoviana se habla de diferente manera, y no hay tanta preocupación por temas que no sean los deportivos. En cuanto al fútbol base hemos mejorado bastante en lo que se refiere a la calidad de los entrenadores, y sobre todo en número de integrantes. En lo referente a la estabilidad económica… todavía nos falta recorrido, pero ahí estamos, con confianza y con ganas, siendo realistas con la situación que existe, y sabiendo que lo que nos queda no va a ser fácil.
Con la Cultural Leonesa descendida, con el Palencia con la soga al cuello junto con otros equipos, cabe pensar en que el fútbol se va a la quiebra. Y sin embargo la Segoviana se sujeta y está prácticamente al día. ¿Cuál es el secreto?
Quizá por los presupuestos austeros que hemos venido haciendo, y quizá también porque la Segoviana nunca ha tenido una gran empresa detrás. Uno no puede pensar en que venga un presidente de una gran empresa a hacerse presidente de un club y a poner dinero, aunque parece que en el fútbol lo normal es que llegue un Florentino, diga “aquí estoy yo”, y saque al club hacia delante. Pero cuando ese presidente se cansa, es entonces cuando el club se resiente mucho en lo económico. De toda la vida la Segoviana ha establecido una base, y no ha habido grandes inversores en ella, por lo que no ha habido ni grandes subidas ni grandes bajadas a pesar de que se han atravesado buenos momentos y otros no tan buenos. Pero no se han sufrido grandes desastres como en un momento dado vivió el Burgos, por poner un ejemplo cercano, que estuvo en Primera y bajó a Tercera.
Mi forma de entender esto es que el fútbol se ha de gestionar desde una base sólida y estable, no pensar que va a venir ninguna empresa a resolver los problemas, y menos con la que está cayendo ahora, y pensar que esto consiste primero en la imagen, después en la gestión, y por último en demostrar que la Segoviana es un club en el que merece la pena apostar en pequeñas cantidades.
el futuro deportivo…
¿Seguirá como entrenador Paco Maroto?
Sí, porque él estaba cuando peor iban las cosas en el club, y en dos años ha sido, junto con los jugadores, el motor del equipo, y el partícipe directo de que estemos en Segunda B. Lo lógico era que siguiera, y yo estoy encantado de que lo haga.
¿El grupo de jugadores permanecerá intacto?
Aquí quien se lo ha currado y los que se han merecido jugar en Segunda B han sido los jugadores, y ellos son los que deben permanecer. Está claro que habrá pequeños cambios, pero la plantilla ha de ser la misma. Hay un vestuario extraordinario que siente los colores del club, y ante eso lo mínimo que se puede hacer es mantener la plantilla.
Así que fichajes, pocos.
En principio así será. El primero que es consciente de lo que hay es el entrenador, que sabe que no podemos precipitarnos. Va a ser un año difícil y duro, de transición económica con una deuda atrasada que tenemos que seguir pagando, y por ello no podemos pensar en nada más. La Segoviana, y ojalá me equivoque, tiene que estar dos o tres años consolidándose en la categoría, para en un futuro ir pensando en otras cotas. Hay que mantenerse, y ese será el objetivo, sin hacer grandes dispendios, porque no se va a poder.
¿En qué grupo de Segunda B le gustaría jugar?
Como segoviano y castellano-leonés, apuesto por apoyar a mi comunidad, y me gustaría jugar en la comunidad que nos representa. En Castilla y León no hay equipos suficientes, y estudiamos varias propuestas, porque la opción de jugar en Madrid no creo que la acepte la Federación Española.