A unos 400 kilómetros de la capital de Etiopía, Adis Abeba, se encuentra la pequeña ciudad de Goba, enmarcada en la región de Bale. Se trata de una localidad relativamente cercana al Trópico, por lo que las lluvias son bastante copiosas y ello ha provocado la proliferación de grandes pastos. Sin embargo, es África, y padece por tanto los problemas históricamente ligados al continente negro: corrupción política, atrasos socioeconómicos y una sanidad cuestionable.
Todo ello lo explica minuciosamente la cantante soprano segoviana Blanca Gómez, que el pasado 31 de julio se inmiscuyó en una de las aventuras más enriquecedoras de su vida. Gómez pasó unas tres semanas en un centro de acogida en Goba, que administran las Monjas Misioneras de la Caridad de Santa Teresa de Calcuta “de una manera gratuita y bondadosa”, explica Gómez. El centro recibe niños abandonados en un estado miserable, enfermos de SIDA o con problemas de autismo, además de personas adultas con diversos problemas físicos y psicológicos. Las hermanas tratan de hacerles la vida más llevadera con numerosas actividades, y para ello necesitan voluntarios que, como en el caso de Gómez, acudan a ayudarles.
“Organizamos talleres de pintura o de canto, para que se diviertan aprendiendo, pero sobretodo, para que reciban un cariño que la vida les ha negado”, cuenta una concienciada Gómez. La soprano ya había vivido una experiencia similar en Somalia hace una década, pero de Etiopía regresa con una nueva percepción sobre la vida. “Ha sido un encuentro a nivel personal, los etíopes son personas completamente ricos de espíritu”. Aunque comenta que es una característica común en todos los países del África negra. “Aquí las personas , dentro de su pobreza, son mucho más solidarias”, cuenta. Confiesa además que el continente conmueve y atrapa a partes iguales y culmina afirmando que “piensas que vas a hacer algo por ellos, y paradójicamente son ellos los que hacen algo por ti”.
Lo que sí lamenta Gómez es la corrupción, que en mayor o menor medida, existe en Etiopía. El poder corrompe, y aunque es una región relativamente estable y que no cuenta con un pasado colonizado (salvo el breve intento fallido del dictador Mussolini), son muchos los mandatarios que se enriquecen de manera ilegal.
Además, cuenta como los etíopes no quieren limosnas , lo que necesitan son inversiones e infraestructuras; crecer. De momento, Gómez jamás olvidará los paisajes y la calidad patrimonial del país, pero sobretodo, nunca olvidará la bondad de sus gentes, su hospitalidad. Su riqueza.