El desarrollo y la cobertura de los servicios sociales en Castilla y León subió a un nivel “alto”, con una nota de 6,7, según el Índice anual que elabora la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales difundido ayer y que califica tal prestación de débil o irrelevante en 11 de las 17 comunidades autónomas. El estudio advirtió de las “extremas diferencias” interterritoriales en cobertura de prestaciones y servicios y dejó constancia del suspenso general que, de media, obtiene España en esta materia.
Castilla y León se sitúa en el tercer puesto en la clasificación de comunidades en el desarrollo de su sistema de Servicios Sociales, sólo superada por el País Vasco (una nota de 8,05) y Navarra (6,95), por lo que la Comunidad obtiene la mejor calificación entre las de régimen común. Además, junto a esta nota, el informe DEC estableció para Castilla y León una ‘Perspectiva positiva (P+)’, que se otorga a comunidades que incrementan el gasto en servicios sociales en los tres indicadores, y que lo hacen más de un 10 por ciento en el último año el gasto por habitante, o menos de un 10 por ciento pero mejoran el valor en un número mayor de indicadores de cobertura que en los que empeoran.
El índice DEC otorgó una calificación de ‘nivel excelente’ a País Vasco; ‘nivel alto’ a Castilla y León y Navarra; ‘nivel medio’ a La Rioja; ‘nivel medio bajo’ a Asturias y Cantabria; ‘nivel débil’ a Castilla La Mancha, Cataluña, Extremadura, Aragón y Baleares; y ‘nivel irrelevante’ a Andalucía, Comunidad de Madrid, Galicia, Canarias, Murcia y Valencia.
El Índice evalúa el grado de desarrollo en derechos y decisión política, relevancia económica y nivel de cobertura de servicios (DEC) con una puntuación de 0 a 10 que para 2015, se salda con la media de un suspenso, ya que entre todas las comunidades autónomas obtienen un 4,5, un 4,2 si se observa la mediana, cota que no supera la mayor parte de las Comunidades Autónomas.
Sin embargo, según el índice, Castilla y León muestra un sistema “equilibrado” en sus tres dimensiones, con uno de los mejores ratios entre cobertura y gasto. “Es decir, una gran eficacia del sistema, que se debe a la dinámica de colaboración y al protagonismo que tienen las entidades locales en la gestión de las prestaciones y servicios, así como a las decisiones estratégicas como la atención a la dependencia”.
