La participación de España en el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras (BAII) como socio fundador permitirá que las empresas españolas que quieran invertir en el continente cuenten con una “fuente de financiación suplementaria”, una de las principales ventajas de la entrada en la entidad desde el primer momento. Así lo señala el Gobierno en respuesta al portavoz adjunto de Economía del PSOE en el Congreso, Antonio Hurtado, quien preguntó por escrito al Ejecutivo por las condiciones y objetivos perseguidos con la decisión de formar parte del grupo de veinte países no regionales fundadores del Banco Asiático.
En su respuesta, el Gobierno explica que con la firma del convenio constitutivo de la entidad el pasado mes de junio, España se “posiciona de manera favorable” para participar en los órganos del banco y, por tanto, en sus decisiones, además de beneficiarse en término de número de votos y de participación en la definición de las principales características del banco durante el periodo transitorio. Pero, además, la presencia española en los órganos de dirección del BAII “facilitará que las empresas españolas que operan en el área tengan posibilidad de disponer de una fuente de financiación suplementaria”, dada la “importancia de las obras y licitaciones sobre infraestructuras en Asia” en la que están presentes compañías de nuestro país y su “previsible aumento en un futuro próximo”.
Tal y como se informó el pasado mes de julio, España suscribirá 1.761,53 millones de dólares del capital social de la institución, equivalente al 1,76%. Y es que de los 100.000 millones de dólares americanos de capital total autorizado (91.952,34 millones de euros), los países no regionales copan un 25%, quedando el 75% restante en manos de países de Asia y Oceanía. El nuevo banco promoverá el desarrollo sostenible de Asia, concentrándose en la financiación de infraestructuras de energía, transporte y telecomunicaciones, así como en la financiación de proyectos para el desarrollo urbano y rural y la conservación del medio ambiente.
La institución proporcionará apoyo financiero a proyectos en los países asiáticos mediante la concesión de préstamos, inversiones en capital o concesiones de garantías o avales. Funcionará en estrecha colaboración con otros bancos de desarrollo multilaterales existentes, como el Banco Asiático de Desarrollo o el Banco Mundial. Aunque el convenio constitutivo para participar en esta institución se firmó el pasado mes de junio, el Parlamento debe aún ratificar el acuerdo, lo que posiblemente no ocurrirá hasta final de 2015 o principios de 2016. Después, se empezará a pagar el capital suscrito, aunque sólo se hará efectivo el 20% mientras el resto será capital exigible. El Gobierno tendrá 5 años para financiar estos 350 millones, por lo que habrá cinco partidas presupuestarias de 75 millones desde 2016.
