El Adelantado de Segovia
viernes, 2 enero 2026
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Sociedad
  • Actualidad
  • EN
El Adelantado de Segovia

La poesía de San Juan de la Cruz: Voz infinita, palabra sustancial

por Redacción
10 de diciembre de 2016
Estatua de San Juan Cruz con placa. / Kamarero

Estatua de San Juan Cruz con placa. / Kamarero

Compartir en FacebookCompartir en XCompartir en WhatsApp

Entre las azucenas olvidado

La liturgia y la piedad en la Catedral de Segovia (1945-2025) (y IV)

La liturgia y la piedad en la Catedral de Segovia (1945-2025) (III)

“Pocas cosas tan bellas existen en nuestro idioma como la obra de San Juan de la Cruz”, reconocía el poeta Luis Cernuda tras confesar que “durante mucho tiempo lo he leído como supongo que le han leído hasta quienes mejor pretenden conocerle, con una mente por completo profana. No digo que sea vano hacer tal cosa; mas al proceder así privamos a la poesía de San Juan de la Cruz de su más alta calidad, ya que en ella se expresa el embeleso, el éxtasis del poeta al unirse en rapto de amor con la esencia divina. Por eso es tan difícil leerle”.

La dificultad, por tanto, más que en los aspectos formales, suele estar en ignorar la raíz de esa poesía, que es conjuntamente lírica y mística, experiencia amorosa vuelta a lo divino y experiencia mística vuelta a lo humano. Para acercarnos a esa común experiencia, a la raíz o región de la que brotan ambas realidades, conviene tener en cuenta lo que dice el propio Juan de la Cruz sobre las locuciones interiores del espíritu. En primer lugar, sobre las “palabras sucesivas” que el espíritu forma en sí, “recogido y embebido en alguna consideración”, de manera que “le parece que no es él el que hace aquello, sino que otra persona interiormente lo va razonando, o respondiendo, o enseñando”. No se trata de ninguna revelación sobrenatural, sino que el entendimiento “con la lumbre natural, estando algo libre de la operación de los sentidos, puede eso y más” (Subida del Monte Carmelo II, 29,1-8).

Pero todavía en esas palabras interiores del entendimiento discursivo persiste el riesgo de experimentar el mundo objetivo como obra propia, de cerrarse sobre sí, de enquistarse en su autoconciencia. Y puesto que “todas las cosas criadas no pueden tener alguna proporción con el ser de Dios”, de ahí se sigue que “de todas estas aprehensiones, el entendimiento no se ha de embarazar ni cebar en ellas, que, pues Dios no cae debajo de imagen ni forma, ni cabe debajo de inteligencia particular, tampoco el alma, para caer en Dios, ha de caer debajo de forma e inteligencia distinta” (Subida II, 16,6-7).

El rigor que pone San Juan de la Cruz en este punto responde a una lógica implacable: si el espíritu es capaz de Dios, con nada menos que Dios ha de contentarse, porque “estando la voluntad / de divinidad tocada, / no puede quedar pagada / sino con divinidad”, no puede satisfacerse con ninguna representación ni con ninguna experiencia particular de Dios. Es preciso, pues, la renuncia a “las muchas palabras distintas”, dispersas y fragmentarias, para disponer al espíritu a la plena receptividad del todo, para abrirse en su vacío a la única Palabra del origen, que sólo late, como la fuente, en la noche callada.

En esa “soledad sonora” Dios habla al corazón y le dirige su palabra arcana, secreta, que trasciende todo modo y medida: es “la palabra sustancial que hace efecto vivo y sustancial en el alma, que imprime sustancialmente en el alma aquello que ella significa” (Subida II, 31,1). Y esta única Palabra de Dios es el Verbo encarnado, expresión de su gloria y sabiduría, impronta de su sustancia: “Una palabra habló el Padre, que fue su Hijo, y ésta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída del alma” (Dichos 99; Subida II, 22,5). La contemplación mística se abisma en esta Palabra sustancial, en la que a su vez el místico descubre un nuevo sentido del mundo: “Y así, en este levantamiento de la encarnación de su Hijo y de la gloria de su resurrección según la carne, no solamente hermoseó el Padre las criaturas en parte, mas podremos decir que del todo las dejó vestidas de hermosura y dignidad (Cántico 5,4)…

Compartir en Facebook122Compartir en X76Compartir en WhatsApp
El Adelantado de Segovia

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda

  • Publicidad
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • KIOSKOyMÁS
  • Guía de empresas

No Result
View All Result
  • Segovia
  • Provincia de Segovia
  • Deportes
  • Castilla y León
  • Suplementos
  • Sociedad
  • Actualidad
  • EN

Edición digital del periódico decano de la prensa de Segovia, fundado en 1901 por Rufino Cano de Rueda