En febrero de 2006, un veterano y experimentado comisario de policía llegaba desde Cáceres a Segovia para asumir la jefatura de la Comisaría de Policía de la capital, dispuesto a poner su experiencia policial y de gestión al servicio de los segovianos.
Casi seis años después, la edad obliga a Julio Díaz Corredera a dejar su responsabilidad al frente del Cuerpo Nacional de Policía en la capital con la satisfacción de un trabajo valorado y reconocido por los segovianos y que ha situado a la capital en niveles de delincuencia siempre por debajo de la media regional y nacional.
Nacido en la localidad abulense de Santa María de Ingelmos, el comisario Díaz Corredera pone fin en Segovia a una larga carrera profesional que comenzó en 1969 cuando ingresó en la Escuela de Policía de Madrid y que le ha llevado a destinos en Bilbao, Valencia o Cáceres.
A la hora de hacer balance de su trabajo en Segovia, la primera palabra que sale de su boca es «satisfacción», ya que la ilusión con la que comenzó su tarea en la capital «esta prácticamente intacta gracias a la excelente acogida de las instituciones y de la sociedad segoviana y sobre todo al trabajo de todos los funcionarios de la comisaría».
Esta ilusión viene refrendada por los datos sobre delincuencia que en los últimos cinco años han venido registrándose en la capital, y que evidencian el progresivo descenso del número de delitos, que el comisario atribuye al «mérito del trabajo de la plantilla que tenemos en Segovia, caracterizada por una alta cualificación profesional y por la integración y colaboración que tiene en la sociedad segoviana».
«Está claro que no podemos estar satisfechos al cien por cien por que siempre hay momentos de mayor intensidad en el número de delitos que a todos nos preocupan -aseguró- pero el trabajo policial tarde o temprano termina dando sus frutos respondiendo al hecho delictivo a través de la discrección y la investigación».
En este sentido, recurrió a la pesca, una de sus aficiones privadas, para asegurar que el esclarecimiento de un hecho delictivo «no es una ciencia exacta, y requiere la paciencia del pescador para conseguir los mejores resultados posibles».
Díaz Corredera quiso también hacer hincapié en la colaboración ciudadana como uno de los ejes fundamentales de la prevención de los delitos, y subrayó el apoyo que siempre ha encontrado en la sociedad segoviana a través de las instituciones públicas y los colectivos y asociaciones con los que en estos casi seis años de trabajo ha mantenido un contacto «constante y permanente».
En un ejercicio de autocrítica propio de un buen profesional, el comisario jefe de Segovia lamenta que en este tiempo su trabajo no haya podido conseguir completar al 100 por cien la plantilla en la comisaría de Segovia, así como abordar algunas reformas estructurales en su organización, pero aseguró que «siempre he tenido los medios suficientes para poder llevar a cabo con garantías el trabajo que piden los ciudadanos».