La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios (OHSJD) fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2015, último de los ocho galardones internacionales que convoca este año la Fundación Princesa de Asturias y que cumplen con esta su XXXV edición. Esta candidatura fue propuesta por Marta Elvira Rojo, miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2015.
La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios es una organización internacional que presta cuidados sanitarios a los más necesitados, sin distinción de creencias. Es una institución sin ánimo de lucro, católica, que forma parte de la Iglesia y que tiene la expresión de su filosofía en la hospitalidad y en la humanización de la asistencia. Fue fundada en Granada en 1593 por Juan Ciudad, quien estableció el primer hospital dedicado a la atención de enfermos pobres, financiado con donaciones.
Al finalizar el siglo XVI se habían creado más de 50 centros hospitalarios, principalmente en España e Italia. Continuó su expansión por las colonias españolas en América y por Europa (al finalizar el siglo XVIII). Los Hospitalarios fueron los primeros en inaugurar un centro de cuidados paliativos en China, en Yan-Ji, en 2004. En la actualidad la Orden asiste cada año a 27 millones de personas. Con la adaptación de su trabajo a los requerimientos de cada época, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios ha mantenido la solidez de su servicio, en particular en cuidados paliativos, realizando un especial esfuerzo durante la epidemia del ébola declarada en varios países de África en 2014.
La Orden Hospitalaria y Juan Ciudad ONGD lanzaron entonces la campaña Paremos el ébola en África del Oeste —el virus ya había causado 518 muertos—, solicitando donaciones para sus hospitales en Lunsar, en Sierra Leona, y en la capital liberiana de Monrovia, para la adecuación de las áreas de aislamiento y la adquisición de materiales. Ambos hospitales se clausuraron para desinfección y cuarentena en este caso.
Parte de su personal resultó contagiado y en ellos fallecieron 18 hermanos y colaboradores. La Orden persistió en el trabajo para la pronta reapertura de los dos centros, con la formación del personal sobre protocolos de seguridad frente al virus.
