La llaman la generación perdida, es decir, aquella promoción de jóvenes españoles entre los 16 y 29 años de edad que se encuentran en paro y sin estudios obligatorios. Lo peor es que el número de chavales que está en esa situación alcanza ya el millón, debido, fundamentalmente, a la burbuja inmobiliaria, según se desprende de un análisis de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), en base a datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).
Así lo indicó ayer el subdirector de esta entidad, José Ignacio Conde Ruiz, durante el seminario Formación Profesional dual: Experiencia suiza y española, celebrado en Madrid, y en el que también mostró con un gráfico que este colectivo de jóvenes sin Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y en situación de desempleo se ha duplicado en los últimos cinco años.
En 2007, los jóvenes en estas circunstancias no superaban los 400.000 y en 2012 esta cifra asciende a más de 950.000. «Se trata de uno de los problemas a los que España se tiene que enfrentar en los próximos períodos y que es consecuencia también del boom inmobiliario», indicó Conde Ruiz, no sin advertir de que se trata de una situación anómala que el país «arrastra» desde antes de la eclosión del ladrillo.
«Hay que pensar en que esta cantidad de personas son la cara humana de las consecuencias de la explosión inmobiliaria y se trata de un capital humano que hay que reparar. Siempre pensamos en que hay que arreglar el capital financiero, pero el personal es mucho más importante y mucho más difícil, porque son chavales, que, según pasa el tiempo, empiezan a descapitalizarse más, circunstancia dañina para su proyección profesional y su futuro», aseveró.
El subdirector de Fedea insistió en la necesidad de «solventar» este asunto en España porque si no «se empezará a hablar de una generación de jóvenes perdida». Por ello, hizo hincapié en que en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) se «priorice» el gasto en «reciclar» a estos ciudadanos para poderlos emplear, una inversión, que a su juicio, es «puramente productiva».
Durante la presentación de este seminario, también intervinó la secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, Montserrat Gomendio, quien indicó que «ningún Gobierno debe aceptar que sus jóvenes tengan la sensación de que no se les ofrece perspectivas. No debemos olvidar que es una responsabilidad que todos tenemos», aseveró Gomendio.
La dirigente alertó, por último, sobre el «desajuste» existente entre el número de plazas de aprendizaje y la demanda, las «desigualdades» provocadas por la concentración de chavales más cualificados en las ocupaciones de mayor proyección, y la necesidad de dotar de «mayor flexibilidad» al sistema para adaptarse a los empleos.
