La 32 Muestra de Teatro Especial de Fuentepelayo echó el telón con una brillante clausura. La última jornada del certamen fue intensa en emociones y en actuaciones teatrales, con representación de cuatro obras en sesiones de mañana y tarde. El grupo Asadema, de Aranda de Duero, fue el primero en actuar con la obra “Nos vamos a la selva”. Este montaje fue un canto al desarrollo de los sentidos, muy alejado de lo que el título pudiera hacer pensar. El grupo burgalés no precisó de decorados pomposos para una obra que concienciación a los espectadores sobre las dificultades que acompañan a las personas con discapacidad.
Seguidamente subieron al escenario los componentes del grupo Barajas, de Madrid, con la obra “Una noche con los García”. Este colectivo trasladó a la escena y en tono de humor una reunión familiar en la que florecían situaciones variopintas, en las que destacaban el tipo de soluciones a cada uno de los problemas. Escenificación corta en la duración y excesivamente simple en el montaje, aunque suficiente para que el público lo pasara a lo grande con la evocación de grandes momentos de la historia de la televisión.
La sesión vespertina contó con el grupo Las Cañadas, de Fuentepelayo. El hecho de ser los anfitriones les daba un plus añadido de responsabilidad, y asumiendo esta particularidad fueron capaces de encandilar a un auditorio entregado e incondicional. La obra, “Rosita, la doncella sordita”, además de ser muy apropiada para una muestra teatral especial por su texto integrador y lleno de mensajes educativos, también estuvo impregnada de una alta calidad artística, muy del agrado de todos. Buen trabajo en la dirección artística de Teresa Polo, muy bien apoyada por la comunidad educativa.
Para poner el colofón a esta 32ª Real Muestra de Teatro Especial actuó el grupo Santa Teresa, de Ávila. Este grupo, compuesto por una veintena de actores hicieron regresar al público al medievo con su obra “Cosas de la vida”. En realidad los espectadores pudieron presenciar dos obras diferentes, pero con la particularidad y el acierto del director del grupo que supo encontrar la solución artística para dar una coherencia de continuidad a ambas. Un gran trabajo digno de una clausura.
Las autoridades asistentes al certamen fueron las encargadas de entregar los Premios Nacionales “Platero” de Poesía y los trofeos conmemorativos de la 32ª Real Muestra de Teatro Especial, entre el general aplauso de las más de trescientas personas que abarrotaban el patio de butacas del auditorio de la Casa de la Cultura de Fuentepelayo.
En los discursos institucionales todos los oradores felicitaron a los componentes de los once grupos participantes y trasladaron su apoyo a la asociación Taller Cultural de Fuentepelayo como organizadores del evento para que “sigan ofreciendo a las personas discapacitadas psíquicas esta oportunidad de integración en la sociedad a la que pertenecen”.