Los niños y adolescentes chinos han sido los grandes protagonistas del XIV Encuentro de Familias Adoptantes en la República Popular China que ha reunido a unas doscientas personas en el Hotel Cándido de Segovia este fin de semana, y ha contado con la asistencia del embajador de China en España, Zhu Bang Zao.
En la reunión, organizada por la Asociación Nacional en Defensa del Niño (Andeni), se ha dado la palabra a quienes han sufrido el abandono o la pérdida de sus padres, a quienes viven entre dos culturas, a quienes tienen hermanos con rasgos muy distintos a los suyos, a quienes han conocido el amor de una familia a miles de kilómetros de donde nacieron, a quienes a veces son víctimas de la discriminación racial… Los niños que hace años llegaron a España y a los que todo “el mundo hablaba con cariño y simpatía de sus rasgos”, han crecido; ahora son adolescentes que se enfrentan a situaciones distintas a los de otros adolescentes, a veces encuentran discriminación y son señalados despectivamente como “esos chinos”, según el relato expuesto por la presidenta de Andeni Segovia, Rosa Redondo.
En esta ocasión los padres adoptantes han callado para escuchar las reflexiones de sus hijos sobre su pasado y conocer la perspectiva que tienen, “porque ellos serán los que hagan las futuras leyes y digan cómo tienen que hacerse las adopciones”, ha señalado el presidente nacional de Andeni, Manuel Grandal. Además de escuchar el testimonio de jóvenes adoptados, los padres también han seguido las intervenciones de expertos en psicología y orientación familiar que han aportado algunas de las claves para “entender y aceptar los nuevos cambios que el crecimiento de nuestros hijos lleva consigo», ha asegurado el presidente de Andeni.
Entre los asistentes al encuentro nacional había familias que están esperando la entrega de un niño chino y expresaban lo duro que resulta ver pasar los meses sin que el proceso concluya. Los plazos de tramitación se han disparado de seis meses a seis años en el último quinquenio. “Ahora es cuando los padres tienen que tener más paciencia que un chino”, comentaba con cierto humor el presidente de Andeni, resaltando que lo importante es que los procesos concluyan con plenas garantías de que se respetan los derechos de los niños y se vele por su seguridad. “China es un país ejemplar y ejemplificador” en la tramitación de las adopciones, según ha remarcado Manuel Grandal, valorando el rigor que aplica en el cumplimiento de las normas de seguridad de los menores, “que son los que a todos nos importan”. Para el presidente de Andeni intentar recortar plazos puede tener efectos negativos e impulsar actos de corrupción en los horfanatos, ya que ahora tienen menos niños susceptibles de adopción y por tanto menos posibilidades de recibir las ayudas económicas que las familias receptoras procuran aportar a estos centros.
En cuanto al panorama de la adopción de niños chinos en España, Grandal ha señalado que la oferta procedente de este país ha caído un ochenta por ciento en los últimos seis años, y ha calificado de «muy buena noticia» el hecho de que la situación económica en ese país «haya hecho disminuir el volumen de adopciones, porque eso significa que sus condiciones de vida están mejorando y que un niño no tiene que dejar su país para tener unos padres que le cuiden”.
Tanto Manuel Grandal como el embajador de China en España, Zhu Bang Zao han asegurado que la principal razón del descenso de adopciones y de la prolongación de los plazos de este proceso es que el desarrollo económico de China y las mejores condiciones de vida de las familias que viven en las zonas rurales hace que haya menos abandonos de menores y a la vez hayan aumentado las adopciones dentro del país asiático.
Puente cultural
El embajador chino ha destacado la importancia de la colaboración de ambos países en este ámbito, y ha señalado que los niños “se adaptan muy bien a España porque el modelo de familia es muy tradicional y semejante al modelo chino”.
El representante diplomático ha pedido a las familias que “mantengan las raíces culturales de los niños, porque si bien es cierto que viven muy felices aquí, en ocasiones se olvidan de la cultura china; espero que en el futuro estudien el chino para su propio bien y para el desarrollo de las relaciones china y española”.
