Al entrar en el histórico inmueble, Jesús Castillo, el arquitecto redactor del proyecto de consolidación y puesta en valor de las ruinas del palacio de Enrique IV, vio en una esquina un árbol que abrazaba con su tronco dos capiteles que presumiblemente culminaban las columnas del histórico edificio. Este capricho de la naturaleza le sirvió como excusa para poner en práctica una consolidación que diera un aspecto «amable» a las ruinas y garantizara no sólo su conservación sino el mantenimiento para futuras intervenciones de rehabilitación.
Tras varios meses de trabajo y una inversión de 412.000 euros, el proyecto realizado bajo los auspicios de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León parece responder al deseo de su redactor de ofrecer un aspecto amable y digno a lo que queda del palacio en la parte que históricamente ocupaban las dependencias de la reina Doña Juana, a tenor del resultado que ayer fue dado a conocer a los medios de comunicación días antes de la recepción oficial de la obra.
Castillo, acompañado por el delegado territorial de la Junta, Javier López Escobar y la responsable del servicio territorial de Cultura, Ruth Llorente, dieron a conocer antes de la visita al inmueble los detalles de la obra, cuyo resultado final fue definido por López Escobar como «un aula didáctica que muestra la evolución del edificio».
El delegado señaló que la consolidación del palacio sienta las bases de una futura restauración, frenando el progresivo deterioro que desde 2006 estaba sufriendo tras la instalación de los elementos estabilizadores y el trampantojo que hasta hace pocas fechas cubria ostensiblemente la fachada del edificio.
En cuanto al futuro del inmueble, López Escobar aseguró que con las obras realizadas «hemos intervenido en un momento crítico con una inversión importante que deja abierta las posibilidades de rehabilitación», y aunque aseguró que cualquier intervención pretérita estará vinculada al uso cultural del inmueble, no quiso precisar ninguna en concreto. En este sentido, se refirió a la posibilidad de una futura ampliación del Museo Esteban Vicente -objetivo inicial de la Junta cuando abordó la recuperación del edificio- como «uno de los objetivos», pero indicó que el uso del inmueble «depende de otras instituciones». «Sería un error en este momento asignar fines concretos al edificio, porque nos ataría las manos -aseguró López Escobar- pero el patrimonio debe estar siempre al servicio público, y en este caso bien puede ser en el Museo Esteban Vicente o en otra actuación cultural».
Para garantizar su puesta en valor, la intención del Gobierno regional es promover un régimen de visitas «cualificado», en palabras de López Escobar, de manera que pueda ser visitado por entidades y colectivos inicialmente vinculados al mundo de la arquitectura y la restauración. Así, indicó que se establecerán contactos con colegios profesionales, universidades e instituciones que puedan estar interesadas en conocer de cerca tanto el proyecto de consolidación como la gran cantidad de vestigios que conserva en su interior y que hablan de la historia y de la evolución del edificio.
La intervención realizada ha aportado abundante y valiosa información técnica sobre la historia de las tipologías constructivas y el uso de materiales desde el siglo XV. A lo largo de los trabajos de consolidación se ha podido documentar, por las distintas fábricas aparecidas en los muros, la evolución de las formas de construcción desde hace más de quinientos años.
El edificio ha sufrido importantes transformaciones a lo largo de la historia, que se recogen en los diferentes escritos sobre el Palacio. Sin embargo, el estado de abandono que sufrió el edificio desde finales del siglo pasado y principios de éste provocó el hundimiento de la cubierta. La desaparición de este elemento y de parte de los muros dejó la composición del inmueble tal y como se encontraba antes de las obras, situación que, con las inclemencias meteorológicas durante los últimos años, incrementó el estado ruinoso del edificio.
