La incertidumbre política restará al crecimiento de la economía española hasta ocho décimas entre 2016 y 2017, con alrededor de medio punto porcentual en este segundo año, según el último informe de ‘Situación España’ del servicio de estudios de BBVA.
“La incertidumbre sobre el futuro de la política económica se mantiene en niveles elevados, aunque hasta el momento, los costes parecen limitados”, indica el informe, que precisa que “no hay garantía de que estos efectos negativos no continúen aumentando”.
“Sería recomendable que para revertir estos efectos, el nuevo Gobierno implementara un proceso ambicioso de reformas de la economía, que incrementara el crecimiento potencial”, añade.
Por su parte, el economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, Rafael Doménech, señaló que el hecho de que el impacto de esta incertidumbre sea superior de cara al próximo año se debe a que “estos efectos se van acumulando en el tiempo”.
No obstante, señaló que no debería afectar al crecimiento potencial de la economía, a menos que dejara de ser un factor temporal, para tener un carácter persistente.
Por otro lado, BBVA Research prevé que España cierre el año 2016 con un déficit público del 3,9% del PIB, por encima del nuevo objetivo del 3,6% planteado por el Gobierno en funciones en el programa de estabilidad que aún está pendiente de aprobación por parte de Bruselas. Para 2017, su previsión apunta al 2,9% del PIB, en línea con el pronóstico oficial.
La entidad achaca la desviación en la senda de ajuste en 2015, del 4,2% del PIB previsto al 5%, al efecto de la reforma fiscal y el adelanto a julio de ese año de la rebaja del IRPF. Para 2016, el servicio de estudios de BBVA espera que la política fiscal “cambie de signo” y que, si en 2015 fue “claramente expansiva”, este año el tono sea “neutral”. Concretamente, que siga teniendo efectos negativos en la recaudación, pero que se vea compensada por un aumento de las bases imponibles y la mayor actividad económica.
Así, el ciclo económico volverá a impulsar la recaudación y se encargará de ir corrigiendo el deterioro de las cuentas públicas, aunque con el lastre heredado de la desviación de 2015, que será más pesado en 2016 que en 2017.
En este contexto, y dado que su previsión es que la economía crezca en un 2,7% durante los próximos dos años, “no haría falta posponer más de un año la consecución de los objetivos de déficit”, indicó Rafael Doménech, quien indicó que de materializarse los sesgos al alza que observa BBVA Research en sus previsiones, la desviación del déficit público en 2016 “podría ser menor”.
