El salón escénico de Palazuelos de Eresma alberga hasta el 26 de septiembre la exposición fotográfica ‘La Guerra Civil Española’, de Kat Horna. Su nombre original era Kati Deutsch (1912-2000). Siendo joven aprendió las técnicas de la fotografía en Budapest. En 1932 se trasladó a París, donde completó su formación y realizó varios reportajes para la agencia francesa Agence Photo. En 1937 la Guerra Civil Española iba a convertirla casi en una leyenda, uniendo la fotografía y el compromiso político a favor de las libertades, junto a otras famosas fotógrafas que vinieron a trabajar a España en esa época como Gerda Taro o Tina Modotti.
Kati recibió de parte del Gobierno Republicano la realización de trabajos que fueran útiles para tareas de propaganda. En Barcelona trabajó para organismos y publicaciones republicanas, sobre todo anarquistas como por ejemplo “Mujeres libres” o “Tierra y Libertad”. Algunas de sus fotos sirvieron para hacer carteles de propaganda republicana. También fotografió la vida cotidiana en diferentes pueblos en este tiempo de guerra. Sus imágenes están llenas de emotividad.
En España también conocería a su futuro marido, el pintor y escultor José Horna, de quien tomaría el apellido. Ambos huyen luego a París, llevándose un montón de negativos que no saldrían a la luz hasta 1979, cuando ya restablecido la democracia en España, Kati Horna las puso a disposición del Ministerio de Cultura. México sería para ella su patria definitiva y allí colaboró en las más importantes publicaciones. Además fue profesora en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (1973-1999) y de la Universidad Iberoamericana y realizó a lo largo de los años multitud de reportajes que le dieron una merecida fama, principalmente con trabajos vinculados al surrealismo.
En 2012, año del centenario del nacimiento de la fotógrafa húngara Kati Horna, se realiza una conmemoración de esta exposición en la que se presenta una selección de fotografías sobre la guerra civil española que esta autora realizó durante su etapa como fotoreportera en España entre 1937 y 1938.
Enviada a España por el Ministerio de Propaganda Exterior, Kati Horna cubrió el conflicto en el frente y en la retaguardia, dando prioridad a la vida cotidiana de la población civil. Las imágenes de esta fotógrafa húngara, están tomadas en distintos lugares y los negativos originales pertenecen al Ministerio de Cultura a través del Centro Documental de la Memoria Histórica, con sede en Salamanca.
Aunque otros y otras se han llevado la fama, quizá fue la fotógrafa más comprometida con la causa del pueblo español que se enfrentó al golpe de Estado franquista. Nunca buscó colgarse medallas como la más valiente o temeraria durante la Guerra Civil: prefirió retratar a las mujeres, hombres, niños y ancianos que la sufrían y la vida cotidiana tras los frentes de batalla, tan dura o brutal en ocasiones como estos. El fondo seleccionado que puede verse en esta muestra subraya ese interés personal por la gente, por una vida cotidiana entre la resistencia y la ilusión, en la que la fotógrafa habita con naturalidad como uno más. Escenas de la calle, populares, colectivas o retratos, de personajes anónimos o no que sobre todo acaban por mostrar en sus rostros la topografía de un tiempo ruin.