España se asoma nuevamente a la recesión económica tras registrar en el cuarto trimestre de 2011 una caída trimestral del PIB del 0,3%, motivada por una fuerte contracción de la inversión y del consumo familiar. Según los analistas, instituciones y expertos, esta trayectoria continuará en los próximos meses, por lo que se espera que la economía nacional entre otra vez en retroceso técnico (dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo) antes de finalizar el mes de marzo.
Pese a la caída intertrimestral registrada de septiembre a diciembre de 2011, el PIB creció un 0,3% en términos interanuales y un 0,7% en el conjunto de 2011, tras sendos retrocesos en los dos años precedentes, según los datos de la Contabilidad Nacional publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El avance del PIB interanual en un 0,3% durante el cuarto trimestre del año pasado supone el sexto crecimiento consecutivo en tasa interanual que experimenta la economía española, aunque es cinco décimas inferior al que se anotó entre julio y septiembre. Según el INE, la desaceleración se debe a «mayor contracción» de la demanda nacional.
El retroceso intertrimestral del PIB español experimentado entre octubre y diciembre de 2011 puso fin a 21 meses en signo positivo. Antes de eso, encadenó otros 210 días en negativo.
Según el organismo estadístico, la contribución al crecimiento agregado de la demanda nacional fue un punto y cinco décimas más negativa en el cuarto trimestre que en el tercero, situándose en -2,9 puntos, mientras que la demanda externa aumentó un punto su aportación al PIB trimestral, desde 2,2 a 3,2 puntos.
La institución recordó que las principales economías europeas, como Alemania, Austria y Francia, sufrieron una ralentización del crecimiento interanual del PIB en el cuarto trimestre del año, e incluso algunas, como Italia y Holanda, tuvieron tasas negativas. Solo el Reino Unido aceleró su crecimiento desde el 0,5% al 0,8%.
El PIB valorado a precios corrientes desaceleró su repunte interanual siete décimas, hasta el 1,5%, con lo que el deflactor implícito de la economía se situó en el 1,2%, dos décimas menos que en el trimestre anterior.
Retroceso
La caída trimestral del PIB se debió principalmente a la fuerte contracción experimentada por la inversión, que pasó desde el -0,4% del tercer trimestre al -4,2% en el cuarto. Esta aceleración en el ritmo de retroceso de la inversión afectó tanto a la inversión en construcción como a la de bienes de equipo, con disminuciones trimestrales del 4,7% y del 3,9%, respectivamente, frente a las tasas del -1,8% y del 2,6% registradas tres meses antes.
También el consumo familiar contribuyó al decrecimiento del PIB en el cuarto trimestre, al pasar de una tasa positiva del 0,2% entre julio a septiembre con una caída del 1% entre octubre y diciembre. Por el contrario, tanto el consumo de las instituciones sin fines de lucro como el de las administraciones públicas dieron signos de mejora en el cuarto trimestre, pese a mantener cifras negativas, con tasas del -1,1% en ambos casos, frente al -1,4% y el -2% del trimestre anterior, respectivamente.
Por otro lado, el secretario de Estado de Economía y de Apoyo a la Empresa, Fernando Jiménez Latorre, adelantó que el PIB se comportará un «poco peor» durante el transcurso de estos tres primeros meses, , aunque señaló que aún era «muy prematuro» para facilitar una cifra concreta.
No obstante, el político dijo que había indicadores que mostraban un «punto de inflexión» a mediados de año, como los de la OCDE, aunque era también pronto «para vaticinar «el cambio de tendencia en el PIB.