La población es uno de los indicadores incontestables que mejor explican el desarrollo un territorio. Los ciudadanos, normalmente, se asientan en aquellos lugares donde pueden encontrar medios de vida, como son los puestos de trabajo, y tener una vivienda donde puedan habitar con su familia. Por eso suele ser un dato muy a tener en cuenta a la hora de analizar la calidad de gobierno de las instituciones que rigen los diferentes territorios, ya sean ciudades, provincias, comunidades autónomas o naciones. La economía y la vivienda se convierten, por consiguiente, en elementos fundamentales para fijar o atraer población.
Segovia, como casi toda la meseta castellana, se viene caracterizando desde hace bastantes años por una dinámica demográfica negativa, en la que el número de defunciones supera al de nacimientos, debido a la existencia de una pirámide de población envejecida, al impacto que el abandono de los valores tradicionales y la ausencia de impulso económico están propiciando sobre las tasas de natalidad y de mortalidad. A ello se une el balance también negativo de la carencia de un tejido empresarial, generador de puestos de trabajo suficientes para fijar la población joven, a lo que se ha unido desde hace nueve años la peor crisis económica que ha vivido nuestro país desde hace décadas…
